Vivencias: Aunque cueste, me visto de CELESTE…

El Sporting Cristal, desde que tengo uso de razón, ha sido mi equipo de fútbol. Mis más antiguos recuerdos sobre fútbol me remontan a aquellos años del tricampeonato. Recuerdo el coloso del José Díaz en un partido contra Alianza. Un triunfo, bombas lacrimógenas y felicidad. También por ahí está metido otro partido contra Universitario de Deportes. Mismas características. Yo era un pequeño, tampoco es que tengo taaaantos recuerdos.

Aparte de eso también recuerdo las celebraciones en La Florida. Yo me dormía temprano hasta en navidad pero aquellas ocasiones eran diferentes. Quería estar ahí, esperar a ver a “los jugadores”, esperar a las celebraciones.

También tengo recuerdos de las canciones: el himno, el rap y muchas otras. De chiquito las cantaba. Aún hoy sigo cantando, en el estadio o en mi casa.

El subcampeonato de la Libertadores del 97 sí lo recuerdo clarito. En esa época los partidos los pasaba canal 13. La primera fase fue muy sufrida. Contra equipos brasileros y Alianza Lima, la cosa estaba difícil y sí que lo fue, pasamos con las justas.

Para colmo de males, luego nos tocaba con Vélez Sársfield. El optimismo era poco. Yo no entendía, en esos momentos, que ese era el equipo más exitoso de Sudamérica por aquellos años. Solo sabía que Chilavert era un genial portero y que nos subestimaba. Eso me daba más coraje por ganarles. Primero tocaba acá en Lima y un empate que nos mandaba prácticamente a estar eliminados. Ellos estaban MÁS que confiados. En el mismo Buenos Aires los eliminamos con un gol de Jorge Soto. El camello empezaba con los goles importantes.

Luego tocaba contra Bolívar. Recuerdo que el partido en Oruro lo iban a pasar en diferido y tenía 2 opciones: escucharlo por radio o verlo después sin saber el resultado. Yo opté por la primera y mi padre por la segunda. Esta vez tocó salir y fue tan triste escucharlo. Escuchar como nos metieron 2 goles y un último gol final nuestro, el del honor, el del pelado Bonnet.

Esta vez tendríamos que definirla acá, a casa llena. Solano la empezó con un GOLAZO de tiro libre, luego otra vez el camello Soto, por último un africano que recuerdo su nombre: Prince Amoako. 3 a 0 y a la siguiente fase. Otra vez contra otro argentino: Racing.

Otra vez viajar a Argentina. su hinchada fue increíble. Hicieron el más grande recibimiento que he visto en toda mi vida. Allá también perdimos pero solo por 1 gol. A estas alturas perder así daba muchas esperanzas. Acá fue otra historia: UN BAILE. Julinho se paseó con su defensa. Fue fundamental aunque no hizo goles. Empezamos ganando pero nos empataron. Eso asustó mucho pero terminó con un contundente 4 – 1.

Para la final era un equipo al que ya habíamos ganado: El Cruzeiro de Brasil. Sé que el partido acá debimos ganarlo pero no fue así, un empate sin goles nos mandaba a un todo o nada a Brasil. En verdad yo no creía que podíamos perder.

El partido estaba para cualquiera. Como olvidar aquel tiro libre que Dida saca y Julinho se la cruza y… milagrosamente Dida Salva. Ni él mismo sabe como lo hizo. Al rato de eso el viejo Balerio duda por segundos y el gol es en contra. Perdimos. Llegamos hasta donde llegamos, alegramos a un pueblo. Esa libertadores fue la que me afianzó como hincha.

Incluso al acabar aún quedaba el torneo local, el tetra estaba difícil (porque fue descuidado por la libertadores) pero no imposible, la luchamos pero terminó campeonando Alianza. Incluso así ese año lo fue todo.

Luego de eso vino una sequía de 6 años. Hasta el 2002. Ese 2002 también lo fue todo. Yo ya estaba más crecido. Lo empezamos muy mal. Eliminados de la Libertadores en nuestra peor campaña en la historia y también mal en el torneo local. Incluso Alianza nos metió 5 goles ¡Que humillación! Se separó a 5 jugadores y se trabajó duro por salvar el año.

El clausura fue diferente. El último partido fue angustiante: tuvimos que esperar 15 minutos para saber si campeonábamos o no. La espera desesperaba y aquel grito de campeón y aquellas lágrimas de alegría nunca las olvidaré.

Los siguientes años perderíamos finales por penales. Esta vez fueron lágrimas de tristeza. El 2005 volvimos a campeonar. Para entonces yo ya iba al estadio a casi todas las fechas y disfruté mucho el título, a la distancia. Fue en Arequipa, cuando volvieron fui a recibirlos en La Florida. Porque, como dice La Pepa Baldessari, ESTA ES MI PIEL. Estemos en la posición que estemos seguiré alentándolos, seguiré cantando los 95 minutos, renegando, celebrando.

El Sporting me ha dado muchas alegrías y no puedo ser injusto con él. Las caminatas, los peligros, salirte de clases por ir a verlos, quedarte sin voz luego de un partido, abrazarte con el desconocido de tu lado… no tiene precio.

Sí, señores, ser del Sporting es un orgullo. Tal vez no seamos la hinchada más grande, pero si somos la más fiel somos el EXTREMO CELESTE, LA HINCHADA QUE NUNCA ABANDONA.

Por: Héctor Arteaga