Sporting Cristal 1994. Una máquina bien afinada

Solo con repasar los números del Cristal de 1994 queda claro que mejor campeón no tuvo el equipo rimense en su historia. Con un 85% de efectividad, es hasta ahora el que mejor producción ha tenido desde que en la Primera División se volvió al sistema de los Descentralizados en 1992.

Pero para lograr aquel título los celestes primero tuvieron que superar el fracaso de la anterior temporada, cuando con una fuerte inversión contrató a los mejores jugadores del medio local para al final no alcanzar el título.

Engranando piezas
En La Florida no se despeinaron con aquel mal año 1993, por el contrario, supieron sacarle provecho.

En primer lugar, porque sostuvieron a Juan Carlos Oblitas como técnico en busca de rearmar un proyecto que se cortó un año antes cuando el ‘Ciego’ asumió el puesto de asistente de Vladimir Popovic en la selección peruana.

Y segundo, porque se mantuvo a la base de jugadores que -salidos de las canteras- venian acumulando experiencia aunque aún no habían rendido los frutos que esperaban.

Los refuerzos fueron pocos, pero al final demostraron ser todo un acierto, al menos la mayoría de ellos: llegaron Julio César Balerio del Sipesa, desde Honduras el seleccionado Juan Ramón Castro, de Argentina el volante César Angelello, Álex Magallanes de San Agustín, el chileno Juan Carlos Letelier y Nolberto Solano, que regresó de su préstamo en Municipal.

Sin un torneo internacional por disputar en los primeros meses del año, a Cristal le tocó primero afrontar el Torneo Apertura con el que en febrero se dio inicio a la temporada del fútbol peruano. Fueron dos meses en los que Oblitas pudo probar y armar su mejor once de cara al Descentralizado y en el que alcanzó la final, en la que superó con un claro 4-1 al recién ascendido Ciclista Lima. Ganar ese partido les dio no solo la clasificación a la Copa Conmebol del siguiente año, sino también dos puntos extra en el torneo que estaba por empezar.

Primero un tropiezo
Pese al buen inicio, para los celestes el camino hacia el título no comenzó como se creyó. El debut se dio el domingo 3 de abril en Arequipa donde FBC Melgar les hizo sentir el rigor de la altura para vencer por 1-0 con gol de Óscar Rossel.

Una semana después el desquite no se hizo esperar y la víctima fue Alianza Atlético, que con el ‘Checho’ Ibarra en sus filas y serios problemas económicos cayó por 4-0 en el estadio Nacional siendo los anotadores Angelello, Pedro Garay y Roberto Palacios. Luego siguió Boys, que también arrastraba deudas y que también fue goleado, esa vez por 3-0.

Si bien los resultados parecían auspiciosos, el juego del equipo aún no era el que se esperaba de Cristal por su poca contundencia ante rivales disminuidos. Entonces le tocó descansar una fecha por la participación de Universitario en la Copa Libertadores que por los octavos de final debía enfrentar al Independiente Medellín, por lo que recién reapareció el día 30 en Trujillo.

El Mansiche, que estrenó una mejorada iluminación, vio cómo los rimenses jugaron con nuevos bríos, dominando buena parte del encuentro al Mannucci de Julio César Uribe que perdió por 0-4.

Los triunfos continuaron para el equipo de Oblitas, incluidas dos goleadas por 4-0 sobre San Agustín y Municipal (al que dirigía Roberto Chale y que contaba con Ronald Baroni), hasta que llegó la visita al Daniel Alcides Carrión de Cerro de Pasco donde Unión Minas ganó 1-0 el 12 de junio. Aquel partido por la fecha 11 marcó la pausa que el campeonato se tomó durante un mes mientras se disputó el Mundial de Estados Unidos.

Unos toques y vuelvo
El regreso a las canchas no pudo ser mejor para los celestes que el 20 de julio cumplieron su choque pendiente ante la ‘U’, dirigida entonces por el uruguayo Manuel Gregorio Keosseián.

Aquella noche en el Nacional comenzó con un gol de Germán Pinillos a los 23’ y terminó en tiempo extra con el famoso gol de los 17 toques que acabó siendo un símbolo de esa campaña.

Cuatro días después el turno fue de León de Huánuco en cuya dirección se estrenó Ramón Quiroga, pero que ni por la cábala del debut pudo evitar caer 4-0. Sin embargo, la peor suerte de todas la tuvo su siguiente rival, Defensor Lima, muy venido a menos ese año y que con un plantel con pocos recursos sufrió un humillante 11-1.

Para entonces Cristal ya apuntaba con su rendimiento como el mayor candidato, pero también porque los ’compadres’ -que lo seguían en la tabla- no lograban sostener el ritmo de puntos que imponían. En el cierre de la primera rueda se ratificó ello cuando el 14 de agosto Alianza Lima perdió 1-0 con gol de Jorge Soto.

Pero las goleadas continuaron con el inicio de las revanchas. A Melgar le tocó sufrir un 5-0, igual que a Boys en la fecha 18 y a Mannucci en la 20. Solo Aurich/Cañaña cortó la seguidilla de triunfos celestes (10 en total) cuando el 25 de septiembre igualaron sin goles en el Elías Aguirre. Los chiclayanos al mando de la ‘Pepa’ Baldessari fueron el primer equipo que les robó un empate.

Luego que en la fecha 24 goleó 6-1 a Cienciano y en la siguiente igualó 0-0 con Deportivo Sipesa en Chimbote, Cristal le sacó diez puntos de ventaja a Alianza que por entonces estaba más enfrascado en una lucha contra Universitario por quedar segundo en busca del cupo directo a la Liguilla por el subcampeonato.

Así, solo faltaba un paso más para asegurar una nueva estrella en tienda rimense, el mismo que dio el 29 de octubre ante Unión Minas.

Alumno adelantado
El cuadro cerreño era el único al que los celestes no le habían podido ganar en la temporada y aquella tarde en el estadio Nacional no fue distinto. Cuando el reloj marcó las 15:30, al campo saltaron Julio César Balerio, Jorge Soto, Manuel Earl, Juan Ramón Castro, Nolberto Solano, Orlando Prado, Germán Pinillos, Roberto Palacios, Álex Magallanes, Julinho.

Más de 25,000 hinchas acudieron a la cita con su equipo y celebraron primero con el gol del ‘Chorrillano’ Palacios que a los 64’ abrió la cuenta, ni la anotación de Luis Cárdenas que a los 81’ selló el 1-1 pudo apaciguar el grado de festejos en las tribunas que se mantuvo luego que el árbitro Juan Mondoñedo decretó el final.

Cristal era el campeón a falta de cuatro jornadas, y aunque perdió su invicto en el siguiente partido ante León que le ganó por 4-0 en el Heraclio Tapia, cerró el año sacándole más lustre a su título con tres nuevas victorias en el torneo local.

Aquel final fue un adelanto de lo que estaba por venir, una historia en la que superó etapas para obtener más logros: el tricampeonato dos años después, destacadas campañas en la Libertadores y un marcado incremento de sus seguidores, además de sentar las bases para lo que fue la selección peruana que con Oblitas disputó las Eliminatorias entre 1996 y 1997. Aquel fue el inicio de un estilo que quedó plasmado en la retina de sus seguidores.