Rebosio: «No se puede comparar el equipo del 97′ con el actual»

Joven. Bastante joven. Pero su ambición era grande. Bastante grande. Como la de un veterano. Y nada lo frenó. Miguel Rebosio apenas tenía 20 años cuando jugó su primera Copa Libertadores. Fue en la gloriosa edición 1997, que se recuerda sin cesar en el Rímac. Un año antes, el ‘Conejo’-como le apodaron- tuvo sus primeros pasos en Primera División con el Sporting Cristal y, gracias a su firmeza y solidez en el campo, se ganó un lugar en el equipo rápidamente.

Era defensa central. Un guardián del área. Muchas veces se requiere harta experiencia para ocupar esa posición, pero él -a su corta edad- nunca le temió a los desafíos. Ni los nacionales, ni los internacionales. De hecho, fue protagonista en el título local que selló el histórico tricampeonato rimense. También lo fue en el memorable subcampeonato de la Libertadores la temporada siguiente, una hazaña que ha quedado latente en su corazón.

Nunca más se pudo llegar tan lejos. Y el exdefensor que acompañó al gran Marcelo Asteggiano en la insuperable zaga ‘cervecera’ decide recordar, pero no comparar.

—Tras jugar dos años en Segunda División, ¿cómo llegaste al primer equipo del Sporting Cristal?

Yo pertenecía al Sporting Cristal. Jugué media temporada en menores del Cristal, porque yo venía de Cantolao, después de pertenecer a la selección sub-17. Entonces, la gran mayoría de nosotros, que pertenecíamos a las divisiones menores de Cristal, viajamos a Colombia y después de ese viaje el profe Alberto Gallardo habló con el presidente de ese entonces y le propuso que este grupo de futbolistas tenga continuidad. Fue así que pasó lo de Unión Huaral y Guardia Republicana [campeón con ambos en Segunda División] hasta que llegué a Cristal.

—Debutaste en Primera en 1996, ganaste el campeonato nacional ese año y ya en el 97′ disputabas tu primera Libertadores con 20 años. ¿Cómo te afianzaste tan rápido en el equipo?

Con la confianza que me dio el entrenador. Mis compañeros también me ayudaron muchísimo, la experiencia del ‘viejo’ (Julio César) Balerio, de Marcelo (Asteggiano), que fue mi compañero -en la zaga- en gran parte de esa temporada, de Pedro Garay. O sea, de los más experimentados y obviamente de Jorge (Soto) y Ñol (Solano), que eran titulares en la selección peruana.

Imagínate. Estar con ellos, tener su respaldo, hacer mi trabajo: eso fue lo principal para afianzarme. Además, gracias a Sergio (Markarián) que apostó por mí. Faltando casi dos fechas para el término del campeonato nacional de 1996, se me acercó y me dijo que si yo estaba en la posibilidad de marcar a los mejores ‘9′ de sudamérica y yo le dije que “sí profe, no hay problema”.

—Hoy también hay jóvenes como Lora, Liza, Lutiger, Grimaldo que buscan consolidarse en el equipo. ¿Cómo ves a esta nueva generación?

Lo importante que tiene Sporting Cristal es a Roberto Mosquera, Jorge Soto, Carlitos Lobatón. Sobre todo Jorge y Roberto, que fueron parte importante de ese 97′. No nos olvidemos que Roberto era asistente de Don Sergio. Entonces, con tanta experiencia, debe haber esa tranquilidad en los más jóvenes. Es una oportunidad grande para que los sigan viendo a nivel sudamérica.

En el caso de Lora, es el jugador que ha tenido más minutos en la selección que el resto de compañeros; el ‘9′ Liza para mí es un prospecto muy bueno. Tiene condiciones como para estar en la selección, pero eso tiene su tiempo y, obviamente, ni bien llegue la oportunidad se debe aprovechar y mantenerse, que es lo más difícil. Como dicen, lo fácil es llegar; lo difícil es mantenerse.

—¿Cuál fue la clave de ese Sporting Cristal que alcanzó el subcampeonato?

Fue el grupo. Hubo una mezcla de experiencia, de jóvenes con experiencia y jóvenes que recién salían como en mi caso, que era mi primera Copa Libertadores. Y también estaban (Rubén) Díaz, (Ismael) Abrahamson, (Andrés) Mendoza, Carlos Zegarra, esos chicos que venían atrás de uno. Entonces, cuando nosotros no jugábamos la liga de aquí y teníamos que afrontar un partido importante de Libertadores, ellos jugaban acá. Se hizo un grupo espectacular, con una buena conexión de dirigentes, cuerpo técnico y futbolistas.

—¿Cuál es la anécdota que más recuerdas de ese torneo?

En ese tiempo no había teléfonos celulares, no estaba el tema de las redes, WhatsApp y todo lo demás. Y yo me acuerdo que había un partido justamente con Bolívar en La Paz. Aterrizamos en La Paz, llegamos al hotel y llegó un fax al hotel, diciendo que habían cambiado de sede y que se iba a jugar en Oruro, que es una ciudad más alta que La Paz. Imagínate a Markarián sacando cara por los suyos, que es lo normal. Y bueno, al último, agarramos un bus y nos fuimos en carretera con la música alegre y todo.

—¿Jugaste lesionado la final de ida ante Cruzeiro?

Yo me lesiono previo al partido contra Racing aquí en Lima. Estábamos jugando la típica pichanguita, equipo A con B, y en esa pichanga teníamos que hacer dos toques. Esa era la consigna. Y bueno, yo me jugaba mucho con Solano y con Martín Vásquez. Ellos estaban en un equipo y yo en el otro. Cuando me toca el balón a mí, me faltaba un toque y veía que por un lado venía ‘Ñol’ y por el otro lado Vásquez. Querían hacerme como el amague de patearme.

Entonces, yo salto y nadie se lleva el balón y cuando caigo piso mal la pelota y ahí se me hizo un esguince. No pude jugar el partido con Racing aquí. Después me recuperé, traté de llegar, también me infiltré, que no fue lo correcto, pero eran las ganas y el ímpetu de estar ahí. A la hora de jugar la primera final contra Cruzeiro en Lima, justo para terminar el primer tiempo me vuelvo a recrudecer esa misma lesión, piso mal y ya no pude llegar a la otra final, pero igual viajé con el grupo.

—Después de aquella campaña del 97′, Sporting Cristal solo pasó una vez de la fase de grupos. ¿A qué crees que se deba esa mala racha?

No solo es una mala racha de Sporting Cristal, sino de la gran mayoría de los clubes peruanos. En realidad, es bastante difícil dar una explicación. Creo que nadie tiene esa respuesta o alguien que pueda acertar. Pero también hay que ser conscientes de que el nivel del fútbol nuestro no está entre los mejores de sudamérica. Esa es la realidad. Cuando nos enfrentamos a los argentinos, brasileños, uruguayos, colombianos, ecuatorianos… nos está costando, cosa que antes no era mucho. Ahora sí nos está costando tanto de visita como de local.

—¿Qué necesita el actual plantel de Sporting Cristal para intentar una hazaña como la del 97?

Es muy difícil de comparar. Lo que se logró con Cristal en el 97′ era producto de un trabajo articulado desde la época de Juan Carlos Oblitas, que estuvo desde 1990. Él hizo una estructura importante en el club y más adelante se notaron los frutos. El ‘Ciego’ se fue en el 95′, pero la idea y estructura ya estaba.

El equipo jugaba solo. También había mucha más gente de experiencia. Ahora hay chicos que van a jugar su segunda o tercera Copa Libertadores. Entonces, no les puedes exigir tampoco. No se puede comparar el equipo del 97′ con el actual. Ellos quieren hacer su propia historia y esperemos que, por el bien del fútbol peruano y de cada uno de ellos, puedan pasar a la siguiente fase. Sabemos que no es fácil, es verdad, pero nada es imposible.

—¿Qué garantiza el regreso de Yotún y el gran presente de ‘Canchita’ Gonzáles, dos jugadores de selección?

Siempre es importante tener futbolistas de la categoría de Yotún y ‘Canchita’. Yotún después de mucho tiempo vuelve al fútbol peruano y va a jugar Copa Libertadores. Es importante las cosas que hace con la selección. Pero igual no se le puede echar toda la responsabilidad a un solo jugador. Es un juego en conjunto y a veces salen las cosas, como a veces no.

— Desde tu experiencia, ¿qué tan difícil es enfrentar a equipos brasileños?

Siempre es difícil. Pero bueno, si de algo sirve, en la época del 97′ -aunque las comparaciones obviamente son difíciles- nosotros igual enfrentamos a Cruzeiro y Gremio en el grupo de la Copa Libertadores. Y siempre son difíciles los equipos brasileños. Imagino que ellos tienen tantos años de infraestructura, de un trabajo a largo plazo. Esperemos que Cristal también pueda tener esa posición y se de.

—Así como Flamengo, Talleres de Argentina y la U.Católica de Chile también se presentan como sus rivales de grupo. ¿Consideras que Sporting Cristal pueda hacer un buen papel y clasificar a octavos?

Son equipos muy difíciles. Sabemos cómo son los argentinos, que no dan ninguna pelota por perdida. Desde el minuto uno hasta el 98 siguen corriendo de la misma manera. Meten y meten. Los brasileños sabemos la calidad que tienen. Son los últimos campeones también. Y por ahí, con la Universidad Católica, los chilenos, yo pienso que Cristal debería apuntar ahí, tratar de sacar buenos resultados afuera si se puede y aquí en casa tendríamos que ser fuertes.

—En caso de no clasificar, ¿qué es lo que se debe trabajar en Sporting Cristal para ponerle fin a esa mala racha?

Lo importante acá son las bases menores, los formadores, tener jóvenes con miras y aspiraciones a llegar a un primer equipo ya formados, que tengan la misma línea de trabajo. No solamente hablo por Sporting Cristal, ‘U’, Alianza Lima, lo hablo en general. Hay que ser realistas. En nuestro país, el tema de menores no está bien trabajado. Y esto no pasa por la Federación; pasa por los clubes. Al ser clubes, tienen que tener un trabajo desde menores, fútbol de mujeres y fútbol profesional. Como tal, tiene que funcionar.