Ni ellos lo pueden creer

Aunque terminaron festejando, en la UdeC hicieron una fuerte autocrítica por los cuatro goles recibidos.
“Si se alargaba más el partido, quizás no sabríamos que podía haber pasado”. Son las palabras de Gustavo Mencia, defensa del Campanil, pocos minutos después de terminar un partido que nunca olvidará.
Su cara era una increíble mezcla entre incredulidad y desahogo. Todavía no dimensionaba lo que vivió en el Ester Roa. Fue el primer triunfo de Universidad de Concepción en la historia de Copa
Libertadores. Y de qué manera. Fue un constante vaivén de emociones que no tuvo fin.
El plantel lo disfrutó a medias. El sufrimiento fue más allá de los 90 minutos. “Felices los cuatro”, fue la frase que más escuchó el delantero Patricio Rubio, el héroe de la noche, quien se llevó
el balón para su casa tras salir levantando los cuatro dedos de su mano derecha. No lo podía creer.
Su amigo y compañero, Fernando Cordero, valoró que “nunca dejamos de correr y eso lo habíamos hablado antes del partido. La mística de este grupo es esforzarse siempre ya que, más
que un club, somos una familia. El Pato tuvo su noche eterna y le agradecemos”.
¿Y qué dijo el héroe de la noche? El delantero señaló que “esperaba marcar uno o dos goles, pero no cuatro. Merecimos el triunfo, aunque después de haber estado dos veces arriba en el marcador nos vinimos abajo. Fueron golazos”.
Desde la interna del Campanil comentaron que casi todos los festejos fueron mesurados en el camarín. “Hubo una fuerte autocrítica porque esto no puede volver a pasar. El fútbol es colectivo y analizar al Pato es algo que haré con él”, reconoció el entrenador Francisco Bozán tras el partido.
Por los pasillos del estadio la sensación era de alivio más que de satisfacción. El arquero Cristian Muñoz afirmó que “me voy amargado porque sabemos que podemos hacer cosas mejores. No me gusta que me hagan cuatro goles. En Copa Libertadores no se pueden dar estas ventajas. Tuvimos fortuna de que Patricio tuvo una noche inspirada”.