Miguel Linares, anécdotas del hincha que nos representa a todos en el camerín

¿Cómo llegaste a trabajar a Sporting Cristal?

Llegué en septiembre de 1993 luego de trabajar en la selección peruana durante el proceso de Vladimir Popovic. Los que me dieron la oportunidad fueron Juan Carlos Oblitas y Francisco Lombardi y les estoy eternamente agradecido. Antes de la selección yo no había trabajado en utilería en ningún club así que toda mi carrera en el fútbol ha estado ligada a Sporting Cristal.

¿Qué sientes cuando te dicen pavo?

La verdad he ido aprendiendo a manejarlo. Ahora me rio. No les hago caso y sigo mi camino porque sé que la envidia tiene como arma la agresión verbal. Donde vaya voy a estar ligado y reconocido como parte del Sporting Cristal y la imagen del club está por encima de cualquier arrebato o impulso que yo pueda sentir. No es fácil. Antes si he tenido algunos encontronazos pero como te digo ahora los ignoro, cuántos de ellos quisieran ser parte de un club serio y honesto como es el Sporting Cristal. Otra cosa que les molesta es que en las tres últimas décadas somos el equipo que más creció en hinchaje, sobre todo en la juventud. Hay muchos hinchas niños y adolescentes que son el futuro celeste.

El utilero es como un jugador fantasma que está en lo más íntimo del plantel sin salir a la cancha. ¿Cuéntanos cómo es tu trabajo?

Soy el primero en levantarme y el último en acostarme. Antes de la pandemia yo estaba tres horas antes de los partidos ya en el estadio dejando todo listo para cuando lleguen los muchachos. Uniformes, licras para los que usan, los polos con fotos de sus hijos para los que suelen usarlo debajo de la camiseta, las canilleras especiales, los chimpunes que escogieron para ese partido. Ahora por los protocolos llego junto con el equipo y tengo que correr para tener todo listo a tiempo. Es un trabajo arduo que demanda mucho orden y concentración.

También tiene beneficios, como ver los partidos desde un lugar preferencial.

¿Me crees si te digo que veo los partidos por mi celular?

¿Por qué haces eso?

Por un tema de seguridad, a la hora del partido yo me quedo en el camerino. Alguna vez ya hemos tenido problemas con el tema de robos así que me quedo cuidando las cosas y lo veo por internet. Bueno, al menos escucho toda la bulla y el ambiente de afuera.

¿Es verdad que los utileros saben todo lo que pasa en la interna del club?

En todos los años que llevo en el club he visto tantas cosas pero uno es parte de la familia y como en toda familia los trapitos se lavan en casa. Lo que sí te puedo decir es que en lo personal yo siempre estoy ahí para el apoyo ya sea jugador, empleado o quien lo necesite. Soy el primero en llegar a los entrenamientos y ahí me entero de las tristezas, preocupaciones, alegrías y logros de los chicos. Los utileros somos como un termómetro que puede decirte como está el equipo.

Por redes hemos podido observar que tú participas en las arengas en el camerino antes de saltar a la cancha.

Gracias a los técnicos que me autorizan yo comienzo con las arengas y los cánticos en los minutos previos a los partidos para que los chicos entren en calor. Soy como el hincha dentro del vestuario para transmitirles que no están llevando cualquier camiseta en el pecho y que hay que defenderla con valentía y honor por la gran historia que tiene. Recuerdo que después del primer partido con el profe Mario Salas, me mandó a llamar. Yo pensé que me iba a decir algo o llamar la atención, pero no fue así. Me dijo “Lo felicito Miguel, el canto previo a la salida a la cancha fue lo mejor de la tarde” (risas). Me pidió le imprima las letras de las barras para aprendérselas junto a su comando técnico y así cantar todos juntos.

¿Con qué dirigencia tuviste más cercanía?

La verdad no puedo decirte uno o dos, con la gran mayoría tuve muy buena relación. Alfonso Grados, Francisco Lombardi, Federico Cúneo, Jaime Noriega, Felipe Cantuarias. Siempre entraban a la utilería para saludar y preguntar cómo iban las cosas por acá.

¿Con qué comando técnico te llevaste mejor y por qué?

Si me apuras un poco, diré que tengo comunicación seguida con Mariano Soso, alguna vez me comuniqué con Markarian y con Autuori, incluso este último me mandó un saludo grabado por mis 25 años en el club al igual que los profes Juan Carlos Oblitas y Mario Salas. Otro con quien también cultivé una amistad fue con el profe Mario Mendaña un gran tipo y muy profesional.

¿En algún momento se te pasó por la cabeza estudiar para técnico?

No. La verdad no. No podría porque soy muy sensible. Cuando llega diciembre para mi es difícil, porque hay jugadores que ya no regresarán el próximo año y así no hayan rendido como se esperaba de ellos, en el día a día, uno les agarra cariño y duele mucho cuando sabes que ya no serán parte de la familia.

Dame tu ranking por puesto en estos 27 años en el club. Empecemos por el arco.

En el arco, definitivamente Julio César Balerio un señor de señores. Siempre éramos los primeros en el camerino y mientras yo iba acomodando todo él iba conversando conmigo tomando su mate. Para mí no solo es el mejor de los que vi en Cristal sino en el fútbol peruano y lo ratificó cuando le tocó ir a la selección nacional.

¿En la defensa?

Marcelo Asteggiano, un caballero dentro y fuera de la cancha, impasable en el juego aéreo, con muy buena ubicación y además sabía como ajustar con pelota. Él les dejó muchas enseñanzas a los chicos jóvenes que compartieron zaga junto a él como Rebosio y Marengo.

¿En la volante?

Hay muchos, pero si tengo que elegir uno me quedo con Pedrito Garay. Sabía poner calidad y respeto en la misma jugada. Recuerdo que cuando acababan los entrenamientos se sacaba el polo mojadito y lo exprimía delante de sus compañeros diciéndoles: “Están en Sporting Cristal sus camisetas siempre tienen que terminar así”. Un gran tipo el capitán.

¿En la delantera?

Arriba si voy a tener que darte dos porque se entendían de tal forma que parecían uno. La dupla que conformaron Julinho y Bonnet fue increíble, se comprendían mejor que un matrimonio (risas). Esos dos se entendieron a la perfección y nos hicieron ganar campeonatos. Otra dupla de ataque también destacada fue la del 2018 con el “Gaby” Costas y Enmanuel Herrera.

¿Con qué jugadores retirados conservas una amistad más allá del fútbol?

Con Pedro Garay casi a diario conversamos por redes. Desde Paraguay manda audios para los chicos del plantel, siempre está pendiente de cómo le va al equipo. Hace un tiempo él mismo creó un chat de WhatsApp en el que estamos con Asteggiano, Rebosio, Pinillos, Leo Rojas, Orlando Prado, Martín Hidalgo. Hasta consiguieron los números del hondureño Castro y el africano Prince Amoako. Pedrito es el administrador del chat hasta en eso sigue siendo el líder, incluso varios lo llaman capitán en lugar de Pedro.

¿Mejor partido que viste y el que más disfrutaste?

El mejor jugado el súper baile que le metimos a Racing acá en el Nacional el día del 4 a 1 por semifinales de Libertadores. El que más disfruté el que le volteamos a Alianza con gol del “Cholo” Prado tras gran corrida de Jorge Soto desde nuestra cancha. Ese día el árbitro nos perjudicó mucho y con 9 hombres logramos remontar un 1 a 3 en contra.

¿Peor partido presenciado?

Un domingo 7 de abril, lo recuerdo claramente porque era mi santo. Perdimos 5 a 1 en Matute y desencadenó en la salida de 5 referentes del plantel que dirigía Autuori. Ese fue el peor que vi.

¿El partido que más sufriste?

El que más sufrí sin lugar a dudas fue la final de la Libertadores en Belo Horizonte. Ese día me metí corriendo al camerino a llorar de rabia. Me parecía tan injusto por todo lo que había jugado y metido ese equipo durante toda la campaña. Cuando me di cuenta el viejo Balerio también estaba en otro rincón solo, no se movió más hasta que nos fuimos, ni siquiera salió a recibir la medalla. Si Julinho le hacía el gol a Dida ahora tendría un monumento en la entrada de la Florida.

¿Mejor campaña nacional que viviste?

La de 1994. Ahí el profe Oblitas comenzó a formar lo que sería la base del equipo que fue tricampeón y protagonista de América siendo incluso la base de la selección que se quedó por goles fuera de Francia 1998. Ese año jugábamos tan bien que si Cristal no metía mínimo 4 goles la gente se iba molesta (risas).

Entiendo que internacionalmente me vas a decir la Libertadores del ’97, ¿cómo la recuerdas?

Me siento un bendecido y tengo grabado en mi corazón cada día que viví en esa campaña inolvidable para mí. Aunque no lo creas desde la primera fase, que nos tocó con Gremio y Cruzeiro y vi como los enfrentamos tanto acá como allá, dije este equipo esta para grandes cosas. Teníamos una base que venía madurando tres años antes y no me equivoqué.

¿Tres anécdotas acompañando al equipo en estos 27 años?

Comienzo con una emotiva. El gran Pepe Vergara era nuestro gerente deportivo cuando nos tocó enfrentar a Vélez en Liniers. Yo estaba como de costumbre en el camerino y en eso baja Don Pepe para ver cómo estaba y coordinar algunas cosas porque ya faltaban menos de cinco minutos para que acabe el partido. En eso sentimos como se silencia el estadio y se escucha a lo lejos los gritos de unos miles !Perú! !Perú!, me trepé como loco a una ventana que daba a la cancha y veo la pirámide de jugadores celestes abrazados, volteé y nos dimos un abrazo gigante lleno de emoción. Habíamos eliminado en su casa al Vélez de Chilavert.

Otra fue con Jorge Soto que me quería matar en un partido de Copa también. No recuerdo bien el rival, pero me olvidé de llevar sus chimpunes preferidos, los que ya tenía amoldados como decía él. Estaba muy molesto pero no le quedó otra que jugar con los que le di y ese día marcó un gol de visita. De ahí en adelante esos chimpunes fueron sus preferidos. Para terminar te cuento una graciosa que le hacían el Viejo (Balerio) y Garay a Julinho. En los noventa siempre que íbamos a provincia cuando bajamos del bus para entrar al hotel era un tema porque había mucha gente esperando por fotos y autógrafos y ellos dos lo mandaban bajar primero a Julinho como carne de cañón para que la gente se le vaya encima y ellos bajar solapa por detrás sin problema.

¿Cómo te ves de acá a 10 años?

Yo quisiera seguir acá apoyando desde mi lugar a mi equipo. El día que ya no pueda seguir liderando la utilería como debe ser, espero tener la oportunidad de enseñarle todo a quien tome mi posta para que sepa la importancia de estar en un club como el nuestro. Mi ilusión es retirarme con estos colores dando siempre lo mejor de mí. Aquí aprendí dos valores esenciales: tener humildad y respeto hacia los demás. Sporting Cristal es la mejor institución que hay en el Perú y así somos reconocidos en el extranjero.

Entrevista: DANIEL YAIPÉN – Revista Once