Mario “Velita” Aquije recuerda con emoción su paso por Sporting Cristal

Isabel Ramos de Aquije no se imaginaba que aquel chiquito y escurridizo jugador, a quien alentaba insistentemente en la práctica del deporte rey, llegaría a ser uno de los jugadores más finos del Sporting Cristal y de la selección peruana.

De Matamula a La Florida…
“Mi madre fue quien siempre me apoyó en las prácticas desde niño, yo estaba en los calichines del Cristal. Me aconsejaba mucho, sacaba de donde no había para los pasajes, en fin en una familia de ocho hermanos, en la calle Garcilaso, en el barrio de Lince y Lobatón”.

“Yo empecé jugando en el equipo de mi barrio, hacia los doce años ya destacaba en el Garcilaso de la Vega en Lince y a los catorce me fui al Sporting Cristal, donde tuve la suerte de ser formado por el señor Rafael Silva quien nos vio jugando en el bosque Matamula y nos dio una tarjetita para que fuéramos al Cristal. Éramos seis muchachos del barrio de la calle Garcilaso. De los seis quedamos dos. El otro era Tito Elías, mi hermano del alma con quien seguimos en Cristal hasta que salimos a primera. Perico León vivía al frente de mi casa y a tres puertas vivía Tito Elías, tres jugadores que llegamos a ponernos la roja y blanca”.

Seleccion juvenil año 1964

En el año 64 fue al Sudamericano Juvenil de Colombia donde Perú quedó en tercer puesto, lo que equivale a sub -17. A su regreso del sudamericano es promovido a la famosa ‘cuarta especial’.

Una huacha y un gol en el debut…
“Luego, en un partido de práctica, el gringo Terry me llama y me hace jugar un partido con los profesionales. Con algunos ya había jugado en las inferiores. Se da el partido y hago algunas diabluras y dos goles. Al final del partido y al salir de las duchas, el gringo Terry me dice, (fue un jueves, me acuerdo como si fuera ayer) “Velita, mañana te concentras con nosotros, es decir con el primer equipo”. Las concentraciones eran de viernes hasta el partido del domingo en las instalaciones del Cristal”.

“Llegó el domingo y nos tocaba jugar con el Arica, que era un cuadro de mucho respeto: Meléndez y el Muerto Gonzales de centrales, Sartor en el arco, Mifflin en la media, era un equipazo. Nos subimos al bus y al llegar al Estadio Nacional me dirigí a las tribunas. Me acuerdo que mi hermano Maquerita, el utilero, me dice “el profe quiere verte”. Entro al camarín y veo la (camiseta) 9. Me dijo el gringo Terry “cámbiate”. Ya todos estaban calentando en el túnel. A la hora de salir al campo yo no estaba enterado de mi debut. El gringo se acerca hacia mí y me dice “Quiero que me hagas todo lo que haces en el Rímac, aquí”. Yo me quedé impactado”.

Aquije flanqueado por Mifflin y Califa Gonzales

“Al salir a la cancha ganamos la pelota y el Chato Del Castillo me dice “cuando suene el pito, tócamela, que el primer toque es lo principal en un jugador”; así fue. Yo estaba un poco nervioso pero en una jugada ofensiva nuestra, yo con la pelota y Gonzales Pajuelo me grita “¡Velita!” se la iba a tocar cuando veo que Julio Meléndez alza la pierna y se la pongo abajo. Una huacha limpia. Saco el centro y Gonzales la mete de cabeza. Luego nos empatan el partido. Faltando tres minutos, se produce una jugada. Del Castillo pone el centro a media altura. Vengo desde atrás, los adelanto a Julio Meléndez y al Muerto Gonzales y de cabeza, sin saltar, le meto el gol al gigante Sartor. Fue uno de los días más felices de mi vida”.

Así es Mario Velita Aquije, fácil de emocionarse a sus sesenta y seis abriles, lleno de emociones y experiencia de un tiempo de gloria en nuestro fútbol, de hazañas de su Cristal querido, en una carrera llena de triunfos pero que también conoció de sinsabores.

“La frustración que tenemos es que no hay jugadores con la capacidad de ser diferentes. Hace cuantos años que no sale un Cubillas, un Challe un Sotil. Por favor, hay que retornar a los semilleros. Las academias han matado al fútbol”.

Fernando Mellán y Mario”Velita” Aquije

El quebradero de cabeza de Didí…
“Tuve la suerte de jugar con extraordinarios jugadores. Hablar de fútbol, esos años en los que la acariciaban talentosos como Del Castillo, Mifflin, Challe, Cruzado, Pedro Ruiz, Orbegoso, Peralta y tantos otros. Cuando hacen la preselección, Didí llama a cuarenta y cinco y se rompía el coco. No sabía a quién sacar, ahora los técnicos se rompen el coco porque miran su banca y no tienen a quién poner. Esa es la triste realidad del fútbol peruano. Y la verdad, con este panorama, yo veo muy lejana la participación de Perú en un mundial. Hay que empezar con divisiones inferiores. El semillero es muy importante. Ahora hay academias de fútbol, las mismas que, en vez de ser una solución, son un problema”.

Sigue la charla rica en experiencias con aquellos grandiosos del fútbol peruano. Velita recuerda y nos transporta a los setenta. Pareciera que nos hablara del tiempo de vals en el fútbol.

“Había maravillosos pasadores de pelota. Y cada equipo tenía lo suyo. José del Castillo era el mejor pasador de bola de esos tiempos. Que me perdonen Mifflin, Challe, Cruzado, pero el Chato era extraordinario en eso”.

La jugada inolvidable de Velita.
“Se jugaba un partido con Emelec en el Ecuador. Me llevé a siete jugadores y le hice le gol al arquero García de aquellos esos tiempos. Al final ganamos por tres a uno”.

Mario Aquije Ramos es uno que a la redonda la acariciaba como la mayoría de muchachos de los sesenta. Para los peloteros, simplemente Velita.

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