La Tribu Celeste

Yo vine al mundo, es decir al gramado, con la celeste puesta. Una década después nació Cristal.

Aún recuerdo la primera noche del Sporting Cristal. Usaban unas camisas de satén azulino en vez de camisetas. El primer once rimense fue con Rafael Asca; Ernesto Villamares, Adolfo Donayre y Dante Rovay; Dardo Acuña y Antonio García; Luis Navarrete, Carlos Zunino, Antonio Sacco, ‘Vides’ y Faustino Delgado.

Allí estaban gloriosos bajo los reflectores y el confeti. La novedad era la terna de uruguayos Sacco, Zunino y Acuña. Un equipo poderoso había nacido y ese mismo año campeonó. Fue en 1956.

En sus orígenes el Cristal nunca tuvo gran hinchada, los cerveceros y sus recursos millonarios despertaron muy pronto las envidias de los eternos intocables, el Alianza y la U.

Era natural. Por lo demás, la popularidad de la celeste me tenía sin mayores cuidados. Al fin y al cabo, el Cristal era casi una tribu familiar.

Nadie en el barrio o el colegio codiciaba la casaquilla del Cristal. De modo que entre primo Nicolás y yo asumimos la gloria del equipo completo. Ismael Soria que venía de triunfar en Millonarios, el diablo Gallardo, Del Solar, Asca por supuesto, el granítico Chumpitaz y hasta el watusi Arizaga, que con su sola presencia levantaba los abucheos del estadio.

Cuando Alberto Gallardo, con un salto felino, le rompió el alma a un par de matones de Boca en la misma Bombonera, Nicolás y yo nos consagramos para siempre. O todo el verano por lo menos.

Creo que mi amor por las buenas bodegas de italianos tiene que ver con el fútbol. Esas noches nubladas, a la salida del estadio, con frecuencia acompañaba a mi papá y a su grupo de amigos al viejo Malatesta. Cervezas heladas y queso gorgonzola. Una Coca Cola para mí. Animoso al principio, terminaba dulcemente aburrido entre charlas y risas que casi no entendía.

A lo largo de mi viajera vida, el corazón celeste me ha acompañado por varias latitudes. Ahí, donde sentaba mis reales, solía procurarme algún equipo que de alguna manera me recordara al Cristal. A la hermosa camiseta del Cristal.

Celeste era, por ejemplo, la del MTK de Hungría, representante de las fuerzas armadas y colero perpetuo. Celeste era también la del Southampton Regal en Inglaterra, un bodrio de excepción. Cosas del fútbol como dicen.

Aunque ahora voy poco al estadio hay un hincha maravillado que siempre vive en mí. No he perdido la costumbre de empezar la lectura de los diarios por la última página y los programas deportivos, junto con las películas de terror inglesas, son mis favoritos en la televisión.

Hasta hace pocos años, solía toparme con el gran Rafael Asca por los alrededores de la calle Shell en Miraflores. Qué placer saludarlo, agradecido, con un ceremonioso “Buenas, don Rafael”, en nombre de ese niño solitario y feliz que fui.

Editado de “El libro del buen salvaje, crónicas de viajes
Cisneros Campoy, Antonio. Lima, Peisa, 1994”

Sobre el autor:

Antonio Cisneros Campoy fue poeta , periodista, cronista, guionista, catedrático y traductor. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Pontificia Universidad Católica del Perú entre 1960 y 1965. Obtuvo el Doctorado en Letras en 1974. Tuvo tres hijos y cinco nietos.

Pertenece a la llamada «Generación del 60» de la literatura peruana. Ha sido uno de los que más ha publicado y el más reconocido poeta peruano de este grupo.

Entre otras distinciones, en tanto que poeta, ha ganado el Premio Nacional de Poesía, el Premio Casa de las Américas, el Premio Cosapi de la Creatividad, el Premio Gabriela Mistral, el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, el Premio de Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval (Aguascalientes), es Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. El 8 de junio de 2010 recibió en Santiago de Chile el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, entregado y financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de ese país.

Ha enseñado en diversas universidades del Perú, Estados Unidos y Europa. Hizo periodismo en prensa, radio y televisión. Fue director del Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.

Falleció en Lima víctima de un cáncer de pulmón. Fue velado en el velatorio de la Iglesia Virgen de Fátima de Miraflores, siendo sus restos cremados en el Parque cementerio Jardines de la Paz de La Molina. 2​

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