La Cancha: Universidad César Vallejo 4 – Sporting Cristal 3

Al final del partido, la hinchada cantaba que ese era el Sporting Cristal que querían ver y yo me quedaba pensando – en medio de mi propia algarabía – a qué Cristal se refieren. Porque yo ayer vi, por lo menos, tres equipos distintos.

 

El primero fue el Cristal del primer tiempo. Un Cristal que intentó administrar la ventaja con que llegaba al Mansiche pero que insinuó más de lo que hizo. Que cometió errores en salida y se comprometió en jugadas puntuales, que dejó libre algunas marcas y que perdió la concentración en jugadas claves. Un Cristal que jugaba mejor que su rival pero que, a pesar de eso, perdía el partido con justicia debido a que su rival con más ganas que juego le marcaba la diferencia. Un Cristal que da margen para el sueño – poco, reducido – pero mucho más para la angustia.

El segundo fue el Cristal que inició el primer tiempo y que cerró la llave en cinco minutos con dos goles que despertaron el grito cervecero en el país. Los siguientes minutos fueron de un Cristal insoportable que con mucho fútbol, movilidad y recursos destrozó a su rival y lo desarmó hasta el borde la eliminación. Un Cristal que sólo deja espacio para soñar con triunfos. Pero un Cristal fugaz. Aunque eso puede ser engañoso.

El último fue el Cristal que sintió la llave resuelta y descansó su esfuerzo en la certeza de que era demasiado dificil que el rival marque 4 goles en el tiempo restante. Se cedió pelota y cambio y se quiso hacer que el pase el tiempo dejando de lado la aplicación. El rival, que había ya sido derrotado, remontó el marcador y sólo hizo 2 goles de los 4 que necesitaba. El cálculo del equipo no fue errado pero la imagen se desdibujó.

Haríamos mal en pensar que este último es el verdadero nivel de Sporting Cristal. Hay que contextualizar ese rendimiento y darse cuenta que era un equipo que sintió una llave resuelta – como en efecto lo estuvo – y que decidió guardar juego y físico pensando más en los dos partidos que se venían que en los minutos que faltaban. Pero eso no quita el fastidio de pensar que ese Cristal arrollador que cerró la llave – el segundo de ayer – fue fugaz.

El rival de la final es el FBC Melgar que clasificó goleando e imperando sobre un rival muy inferior como fue el Real Garcilaso de ayer. Sporting Cristal va a necesitar de la segunda faceta que mostró ayer. Va a tener que mostrarla mucho más y va a tener que sostenerla si es que queremos alzarnos con el título el próximo miércoles en el Monumental de Arequipa.

El equipo ha superado con suficiencia el primer rival en este play-off. Lo hicimos todos, poniendo adelante la Unión sobre todo lo demás. Olvidándonos de todo, pensando en Cristal, empujando para el mismo lado. Nos queda una semana más, mantengamos la unión. El bicampeonato es posible.

¿Algo más?

Sí. No deja de ser motivo de alegría el que sea Beto da Silva quien nos viene haciendo avanzar en esta recta final. Un muchacho que lleva años en la cantera celeste, que alternó algunos partidos este año, que jugó en reserva y que en los últimos partidos se ha convertido en un titular indiscutible. A su innegable talento le tiene que sumar experiencia y humildad. La segunda la tiene, la primera la va a cosechar rápidamente. Sería bonito verlo más tiempo vistiendo la celeste. Ojalá pueda ser.

Por: Chalo
Directos de www.elcristalconquetemiro.com

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