La Cancha: Universidad César Vallejo 0 – Sporting Cristal 2

Dejemos de mentirnos. Dejemos de pensar que tenemos que tratar a los jugadores como si fueran niños de 4 años a los que hay que festejarles el esfuerzo en cada cosita que hacen por que si no corremos el riesgo que se estresen, se depriman y luego no vuelvan a hacer más. Dejemos de pensar que a estos jugadores profesionales tenemos que aplaudirles el simple “esfuerzo” y no exigirles respuestas claras y contundentes. A la larga ellos están haciendo su trabajo y el simple “esfuerzo” o la simple “aplicación” ni siquiera debería ser materia de mención. Ambas cosas se sobreentienden. El aplauso se da a las cosas positivas, grandiosas, no al simple esfuerzo. Si queremos aplaudir a quien se levanta de su cama, por el sólo hecho de levantarse, sin preguntarnos si hará algo útil o no, es cuestión de cada quien. Yo no lo voy a hacer. Ya he regalado mucho aplauso y no sirvió para nada.

Acordémonos que esto es Sporting Cristal y que en el medio local es el mejor lugar donde cualquier profesional del fútbol puede estar. Dejemos de pensar, entonces, que debemos agradecer la “presencia” de un jugador como si fuera irreemplazable. Lo único irreemplazable en esta ecuación es Sporting Cristal, todo lo demás es pasajero. No debemos permitir, ni mucho menos premiar, que un profesional estando en Cristal se conforme con hacer lo mínimo necesario, como si nos estuviera haciendo un favor. Los jugadores en Cristal no nos hacen ningún favor, no nos regalan nada, les pagan por hacer lo que tienen que hacer. Y si lo hacen mal, hay que decirlo en voz alta y con todas sus letras. Este no es un club chico donde sólo aspiramos a sumar unos cuantos empates para salvar la categoría. Acá se gana. Se gana todo y se gana siempre. Menos que eso, es inaceptable. Y así como debemos tener presente que ellos no nos están regalando nada, debemos tener presente que somos nosotros quienes les regalamos nuestro tiempo, nuestra ilusión y nuestro compromiso. Son ellos los que tienen que agradecernos y cuidarnos y no al revés. Claro, también puedes no ser consciente de cuál es tu posición en la ecuación, pensar que somos nosotros los que no merecemos que ellos vistan nuestra camiseta y que, por eso, hay que pasar la vida agradeciendo que se dignen cada día a pisar el pasto de La Florida. Son elecciones. Puedes agradecerles el desdén o puedes exigirles la excelencia. Yo ya agradecí mucho y no sirvió para nada.

¿A qué viene todo esto?

A que hace poco más de una hora ha terminado el partido en Trujillo y aunque muchos quisieran aplaudir el triunfo, yo pienso que no hay motivo para hacerlo. Cristal jugó un partido aburridísimo, tedioso y muy lento. Un partido que se jugó a 10 km/h frente al colero del campeonato. Un partido en el que, salvo eventuales chispazos y unas cuantas jugadas vistosas, no se ha mostrado nada que haga pensar que la derrota de hace tres días haya generado una reacción. No se presionó, no se marcó, no se afinó la precisión. Se hizo lo mínimo: ganarle al colero.

Yo hubiera querido ver un Sporting Cristal que, sabiéndose superior al rival, lo avasallara y regalase a su hinchada un motivo de sonrisa luego de sendas vergüenzas que nos enrostró en las últimas semanas. Al frente venía un equipo en total crisis. Universidad César Vallejo esta último y con justicia. Hace 6 partidos que no gana y de los últimos 39 puntos sólo ha sumado 6 (una victoria de local frente a Ayacucho FC y 3 empates). Frente a un rival en ese momento había que jugar a ganar todo. Y sin embargo, Cristal salió a dejar que pase el tiempo. Durante todo el partido esperó al local y los miramos avanzar de su campo hasta el nuestro, con tranquilidad, con parsimonia, viendo cómo movían la pelota y dejándolos jugar. Cristal no marcaba sino hasta que la pelota llegaba hasta la mitad de nuestro campo. Dejamos que Vallejo hiciera lo que buenamente pudiera y no hizo mucho porque, definitivamente, su capacidad ofensiva es claramente inferior. Que si no…

Adelante poco. Como comenté al inicio, Cristal tuvo algunas buenas jugadas que, en tanto ejemplo de habilidad y de juego merecen algún aplauso. Una de ellas fue el gol de Santiago Silva quien añadió de pésima manera (casi la manda elevada) una lindísima pared entre Jair Céspedes y Alexis Rojas. Paredes como esas se repitieron dos o tres veces más durante el partido pero ninguna otra resultó útil. ¿El resto? Bajísimo. Los cambios de frente fueron siempre errados, los centros iban a cualquier lado y los pases de profundidad invariablemente largos.

En resumen, Cristal no salió a apabullar al rival, Cristal no practicó ni su pressing ni su precisión en los pases ni su eficacia en el arco. Una vez más se limitó a hacer lo mismo. Hizo todo lo que el rival le dejó hacer, anotó dos goles y nada más.

En fin. Los tres puntos son importantes, el campeonato es largo y lo último que podemos hacer es perder los puntos que jugamos contra los coleros. Ya bastantes problemas tenemos para salvar puntos de locales y muchos mas para obtener puntos frente a equipos algo más armados que esta Universidad César Vallejo en crisis. Pero claro, como no va a faltar quien aplauda el esfuerzo mínimo, quien se emocione con el triunfo vacío, los jugadores ya no caerán en depresión y ya no se sentirán estresados por la obligación de tener que rendir más conforme lo exige nuestra historia y nuestra camiseta.

El domingo nos vamos a Sechura, esperemos que Defensor La Bocana sea un rival algo más aplicado que este Vallejo y que, por fin, Sporting Cristal se sienta obligado a tener que esforzarse.

¿Algo más?

Sí. Saludable partido de Carlos Grados. El portero fue exigido en pocas ocasiones y no tuvo malas decisiones. Pero no hay que inflar la situación, él es joven y esto recién empieza. Es necesario que vaya cogiendo confianza porque buen arquero es. El peligro es que justo quienes lo inflan hoy por un partido regular van a ser los primeros en querer crucificarlo cuando tenga su primer error. Ponderación.

¿Una más?

Sí. Terminamos jugando con 6 jugadores de la cantera. Mas por emergencia que por convencimiento (se lesionó Alfredo Ramúa en el primer tiempo) pero es bueno que estos muchachos vayan ganando minutos. Esperemos nomas que no se acostumbren a dar lo mínimo ya que, al parecer, hay quienes no ven las horas de aplaudir cualquier cosa.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com

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