La Cancha: Sporting Cristal 3 – Universidad César Vallejo 1

Había que sacudirse. Había que liberarse de la mala racha que veníamos arrastrando y había que hacerlo ya. Los partidos de definición del campeonato no dejan mucho margen para el error. Sporting Cristal ya había agotado todos los partidos “perdibles” y entraba a una etapa en la que cualquier error costaría caro.

Cristal es una institución acostumbrada a jugar definiciones. 17 títulos en 59 años muestran que mantenemos una regularidad en las definiciones de campeonatos. Algo se sabe, algo se aprende. La camiseta adquiere una mística que, a cada año, va creciendo.

Se apostaba, entonces, a la mística de campeón que tiene este equipo cervecero y a la recuperación del nivel de algunos jugadores esenciales. Y creo yo que ambas expectativas se vieron realizadas. Sporting Cristal – todo Sporting Cristal – tomó este partido como lo que es: una final. Y las finales en el Rímac se juegan para ganarlas, se luchan, se batallan, se trabajan. Como ayer que, más allá de fallas puntuales, se vio un equipo entregado y convencido, combativo. Pero también se vieron buenos rendimientos de jugadores que habían estado algo bajos. Sin ningún orden, es necesario rescatar cómo Horacio Calcaterra, Alexis Cossio y Renzo Revoredo dieron más que en las últimas semanas y se acercaron bastante a lo que el partido pedía de ellos y lo que la hinchada esperaba que pudieran hacer.

Es por estas cosas que el gol en contra de la Universidad César Vallejo asustó pero no tanto. Cristal venía jugando ligeramente mejor que la visita y eso se consolidó con el gol del empate que llegó rápido. Revoredo, bien colocado, como si fuera un 9, la empujó adentro y devolvió la tranquilidad al Gallardo. A los 10 minutos del segundo tiempo fue nuevamente Revoredo quien llegó como si fuera un 11 y la mandó adentro. Luego siguieron momentos de zozobra en los que Vallejo se acercó mucho y Cristal se vio superado. Poco a poco volvimos a igualar las cosas y Beto da Silva nos regaló una joya.

Destacable lo del Beto. Un jugador que tuvo pocos minutos en el año y que desde el partido anterior ha mostrado que no existen argumentos para no darle la titularidad en cada partido que se juegue. Un joven que no le tiembla a los partidos calientes y que demostró que le sobran fútbol y ganas. Un hincha de Cristal que no duda en querer a su escudo y en celebrar con la hinchada. Beto ha sido un jugadorazo desde que jugaba en Copa Federación. Con 17 años debutó en primera y hoy parece avisarnos a todos que llegó para quedarse en las primeras páginas del fútbol nacional.

Emiliano Ciucci sólo le vio el número en la espalda y la hinchada vio en ese gol la reencarnación de Julinho y la reedición de tantas tardes gloriosas que se pintaron de celeste. Fue el tercero que marcó una mejor diferencia de goles. Suficiente para irse sonriendo a casa pero no tanto como para olvidarse que aún nos falta el segundo tiempo de este mega partido de 180 minutos. Para no olvidarnos que a Sporting Cristal nadie le regala nada y que hay muchos que, por intereses permanente o de coyuntura, no quieren vernos arriba. Pero contra todo eso, sólo tenemos un arma. Contra las influencias… más Raza Celeste.

Esto sigue el miércoles. Ligera ventaja a favor del Campeón.