La Cancha: Sporting Cristal 2 – Montevideo Wanderers 1

Sporting Cristal y su hinchada. Ayer estuvimos todos los que siempre estamos ahí para aplaudir nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro. Una tarde llena de “Raza Celeste” para que grandes y pequeños pudieran gozar con lo que es Sporting Cristal.

Se pasó del respeto brindado a los ídolos de siempre a la nostalgia por el Grande que ya no está con nosotros. Desde el análisis crítico a los muchachos de la reserva al aplauso de emoción por la magia del Pincel que quiere regalarnos alegrías este año también. Fueron seis horas de aplausos. Fue un buen reencuentro. Fue el grito en el cielo limeño: ya empezó la temporada de Sporting Cristal y los dolores de cabeza de preocupación de los rivales.

Todo empezó con el partido de exhibición de la “Maquina Celeste” contra los muchachos de la reserva. La diferencia en estado físico era evidente pero, igual, ambos equipos se las arreglaron para no privar a la gente del espectáculo. Conmovedor ver nuevamente en la cancha a esos grandes jugadores que nos dieron tanta alegría y orgullo. Pedro Garay con la banda de capitán nuevamente y pisando el mediocampo del Nacional. Roberto Palacios, Julinho y Jorge Soto regalándonos más de lo suyo. Pablo Zegarra, Alex Magallanes, Germán Pinillos, Orlando Prado, Percy Olivares, Miguel Rebosio, Manuel Marengo, Julio Rivera, Jorge Arteaga, Rafael Quesada, Diego Rebagliatti, Andrés Mendoza, Martín Hidalgo y Rubén Díaz, ayudándonos a refrescar los recuerdos preciados que nos hicieron amar esta camiseta. Se echó de menos a muchos. Algunos decidieron, en mezquina decisión, sustraerse ellos mismos de esta fiesta. Manuel Earl y el Viejo lo vieron desde arriba. Todos ellos hicieron mucho para que Cristal sea el grande que es hoy y nunca, nunca, serán suficientes los aplausos que se merecen de parte de su gente.

maquina celeste

La presentación de los jugadores sirvió para que la gente aliente a los suyos. Destacaron largamente Jorge Luis Cazulo, Carlos Lobatón y el técnico, Mariano Soso, como los más aplaudidos de la noche. Inspirador lo del Piki. El aliento del pueblo celeste para él fue atronador

Lucas Balerio, el hijo de nuestro querídisimo Viejo, llegó a Lima y participó en el homenaje póstumo a su padre. La imagen de Julio César Balerio, el ídolo, se hizo enorme en un Nacional a oscuras mientras Lucas le hablaba caminando hacia el arco norte donde Julio César tuvo tantas tardes de gloria. Imposible no conmoverse. Imposible no desear que el Viejo hubiera estado físicamente ahí, con nosotros, para que nos hable nuevamente de lo bonito que es vestir la camiseta celeste. Su imagen en las pantallas del estadio multiplicaron su presencia rodeada del pueblo que coreó su nombre mil veces y que lo seguirá haciendo cada vez que pensemos en un arquero. Querido Viejo, paradigma cervecero de lo que es estar en el arco. Su historia es permanente y, como tal, se convertirá en recuerdo imborrable, en leyenda, en el mito seminal que explicará la pasión de toda esta gente.

¿Y el partido?

Primer tiempo de un Cristal con movilidad y un equipo uruguayo que se cubrió con todo el oficio que tiene. Sporting Cristal salió con la formación que todos preveíamos: Diego Penny en el arco, Alberto Rodríguez y Jorge Cazulo en el centro, Renzo Revoredo por derecha y Jair Céspedes por izquierda. Josepmir Ballón y Horacio Calcaterra al medio. Alfredo Ramúa, Carlos Lobatón y Gabriel Costa mas adelante y Santiago Silva de punta. El Cervecero presionó arriba y tuvo la posesión casi todo el tiempo pero no pudo hacerle daño a un equipo visitante que tampoco presionó todo lo que hubiera podido. Se notó que los uruguayos vinieron a animar la fiesta y no a ponernos en aprietos. Igual, llamó mucho la atención lo hecho por Ramúa y Céspedes por la banda izquierda. También la enorme cantidad de fútbol que hay en el mediocampo cuando se juntan Ballón, Loba y Calca. El equipo está encontrándose.

El segundo tiempo fue otro partido. Cristal cambió a todos los jugadores y se presentó un equipo alterno de un promedio de edad bastante bajo. Carlos Grados en el arco, Josué Estrada y Alexis Cossio en las bandas, Luis Abram y Brian Bernaola en el centro, Pedro Aquino, Edinson Chávez y Renzo Sheput en el medio, Irven Ávila y Ray Sandoval abierto por las puntas y Alexander Succar.

El partido se abrió algo más y Succar pudo capitalizar un error de la zaga visitante. Luego, Renzo nos regaló magia con un soberbio golazo de tiro libre. Hacia el final del partido, cuando empezamos a hacer “oles”, a los uruguayos la sangre les llegó al ojo y pusieron mucha fuerza. El partido se tornó apretado y nos empujaron a nuestro arco. Se pasaron algunos apuros y hubo algunos roces. El descuento lo hicieron de otro genial tiro libre que dejó a Grados sin nada que hacer.

2 a 1 para empezar el año. Para renovar la ilusión y la promesa de seguirte cada semana.

¡Qué bonito volver a estar contigo, querido Sporting Cristal!

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