La Cancha: Sporting Cristal 1 – León de Huánuco 1

En La Florida los empates no se celebran. Es más, casi siempre se lamentan. En el Gallardo, que Cristal se retire con un empate es, prácticamente, una derrota. Entonces, es natural que este resultado – obtenido frente a un rival que lucha por la permanencia en la categoría – despierte un malestar en la hinchada cervecera.

 

¿Qué pasó con Sporting Cristal? ¿Acaso jugamos tan mal? ¿Acaso no jugábamos bien?

Mil preguntas se detonan con el resultado y, dependiendo del análisis, las respuestas serán diversas. Yo, por mi parte, coincido en que Cristal venía jugando bien.  No vistoso ni entretenido, pero bien. Se sacaron adelante los dos últimos partidos que han sido de los más complicados que se jugaron en el torneo. Cristal tiene sus falencias, la defensa y la efectividad. Pero, con ellas, ha sabido imponerse en juego a la mayoría de rivales. Llevamos 17 partidos invictos, eso no es cualquier cosa. Pero, sí, sabemos que esto puede alcanzar acá en el torneo local y que para Libertadores sirve de poco, sabemos que cualquier rival con algo de criterio o de suerte nos puede marcar un tanto y sabemos que cualquier resultado requiere de esfuerzo por que nadie nos regala nada.

Aún así, yo creo que Cristal usualmente juega bien. Que no es lo mismo que jugar bonito.

Pero ayer no lo hizo.

Quizá sea el trajín físico, no lo sé. Pero lo cierto es que ayer Cristal estuvo adormecido. Generó poco, se desordenó fácilmente y por largos momentos se hizo un equipo muy largo y partido. Avila y Blanco estuvieron muy solos arriba y León de Huánuco jugó a defenderse con mucho pundonor. En los metros finales jamás tuvimos superioridad numérica y, aunque se encontraron espacios, los delanteros no tuvieron comodidad. Cuando la tuvieron, por otro lado, la mandaron afuera.

Sin embargo, yo creo que a pesar de eso Cristal pudo llevarse el partido sino fuera porque los cambios desarmaron al equipo. No es que Ahmed no conozca a su equipo, yo creo que – al igual que contra Deportivo Municipal – se equivoca en el concepto. Duda de su idea y opta por hacer lo contrario a lo que se debe hacer. Renzo tenía que salir y el ingreso de Pedro Aquino – lanzado metros atrás – liberó el mediocampo para la visita. Cedimos pelota y posesión en los últimos 15 minutos y nos terminaron empatando un partido que, por otro lado, bien podíamos ir perdiendo.

El blooper de Diego Penny es anéctoda, como lo son los dos penales fallados por León de Huánuco. En base a eso no se puede hacer análisis.

Defenderse con la pelota, aguantar resultados en la cancha del rival y no en la propia. Cerrar partidos manejándolos y no soportándolos. Ese es el camino, no hay por qué cambiar.

El campeonato no para, esperemos que el equipo acuse rápido el golpe y pueda estar entero para visitar este miércoles a Sport Huancayo en un partido que – en el papel – se presenta como el primero de los partidos “más complicados” que se nos vienen.

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