La Cancha: Sporting Cristal 1 – Ayacucho FC 0

20 minutos le duró el juego a Sporting Cristal. Fueron sólo 20 minutos en los que mostramos un fútbol adecuado. Los otros 70 fueron un canto a la inoperatividad. Una muestra que Cristal no da todo lo que debería dar. Un motivo para que la hinchada se vaya cantando una realidad que se les muestra más grande que el estadio Alberto Gallardo: Esto no es Cristal.

Un gol y 4 uff. En eso se resume el partido. Claro, me dirás, si el palo y Villasanti no hubieran hecho lo suyo, Cristal habría ganado 5 a 0 y la visión habría sido otra. No lo sé. Un 5 a 0 maquilla muchas cosas. Pero no tanto.

¿Por qué no juega bien Cristal?

Ayer intenté analizar el funcionamiento del equipo y creo que se van encontrando algunas ideas contundentes. Para empezar, es claro que Josepmir Ballón no está ejecutando bien la idea de flotar para facilitar la salida desde atrás. Cuando Cristal defiende, es Ballón quien baja a apoyar a los centrales pero, cuando recupera, debe ser Ballón quien se adelante para generar la superioridad numérica y los triangulos de salida. De tal manera, Jorge Cazulo y Alberto Rodríguez contarían con un pivote que les permita salir limpio y armar ataque. Ballón corre mucho y apoya bien la recuperación pero suele no llegar a su función de pivote. Esto hace que Cristal la pierda en los primeros metros de salida. Cazulo juega de memoria y la lanza donde se supone que debería estar Ballón pero Ballón … no está. Eso pasó ayer y casi nos cuesta un gol.

Entonces, no es que Cazulo esté jugando mal de central ni que ese no sea su puesto, el tema es que Ballón está siendo superado por la tarea. Y te lo digo, me parece que podríamos jugar con Luis Abram y Brian Bernaola de centrales pero seguirían ocurriendo estos problemas porque el defecto no está en la labor del central sino en la función del 6.

¿Ballón está jugando mal, entonces? No. No es eso. Lo que yo creo es que Ballón está demasiado expuesto. Un error suyo es perder una pelota en salida y perder una pelota en salida es gol en contra (por lo menos en Copa). Cuando Ballón está acompañado este problema pasa menos. Pedro Aquino, en eso, lo ayuda bastante ya que Horacio Calcaterra está mas adelantado.

Otra cosa que se puede ver es que Cristal ataca lento. Cristal avanza a la velocidad en que su defensa sale y su defensa no sale. Cuando Cristal recupera el balón y empieza a atacar, cinco jugadores (seis si cuentas a Diego Penny) se quedan muy atrás. Los centrales no salen, no achican la cancha, avanzan caminando a paso de procesión. Eso quiebra al equipo. Tenemos seis jugadores muy atrás (Penny, Cazulo, Rodriguez, Renzo Revoredo, Jair Céspedes y Ballón) y sólo cinco que avanzan (Calcaterra, Renzo Sheput, Alfredo Ramúa, Irven Ávila y Alexander Succar). Revoredo y Céspedes se quedan atrás y sólo avanzan cuando el juego de Cristal está ya en 3/4 de cancha. El equipo se hace largo y se parte.

Pero, lo más triste, es que con medio equipo quedándose atrás de la línea del mediocampo, dejas en el ataque a tres o cuatro jugadores que se ven rodeados por ocho o nueve de los del rival. La inferioridad numérica en ataque hace que tengamos la pelota en el medio pero que no podamos entrar. Nunca podemos entrar.

Y es ahí donde se hace evidente otro tema. Cristal deja vacío el medio del campo. Con la pelota, Irven y Ramúa se abren a las puntas pero no hacen nunca la diagonal. Sus trayectos son rectangulares. O bien pegados a la linea o bien paralelos a la línea de gol. Cristal se convierte en una cáscara. Los extremos bien abiertos y nunca se desmarcan, el nueve perdido entre la defensa, Un jugador en el mediocampo llevando la pelota y nadie – nadie – para jugarla. No queda más que lateralizar.

A mi me pareció que Cristal se marca solo. Cuando atacamos, la defensa no sube, con lo que la cancha se alarga, los extremos se van a los córneres con lo que la cancha se alarga, el 9 se pierde y quien lleva la pelota no tiene con quien jugar. Generamos un enorme espacio en el medio, justo donde no nos sirve.

Así no se puede hacer nada.

¿Algo positivo?

Si. Succar. Alexander metió un gol tras una buena jugada en una de las pocas veces en que el lateral hizo el relevo, subió y ganó el fondo. Alexander hizo lo que llevamos meses sin poder hacer: añadir la jugada. Bien por él, bien porque lo necesitamos mucho y bien porque quienes tienen que levantar el rendimiento del equipo son los muchachos.

¿Algo más?

Sí, la soberbia en La Florida se respira en el aire. Ayer, al final, Renzo Sheput se portó como si nos hiciera un favor cuando sólo está haciendo su trabajo, la labor de la que vive y para la que cobra un sueldo. Los jugadores no nos hacen un favor haciendo lo que tienen que hacer, somos nosotros los que le hacemos un favor cuando vamos a aplaudirlos. Deberían estar agradecidos y avergonzados. La falta de autocrítica. El ver enemigos en todos lados. Mala idea si quieren llevar el camino por ahí.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com

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