La Cancha: Sporting Cristal 0 – Universitario 1

Creyente como soy de que la falta de fútbol no se compensa con pundonor, me veo en la obligación de complementar mi creencia. Entonces tengo que declarar que también creo en que la falta de pundonor convierte en inefectivo el mejor fútbol. Un equipo sin alma, así juegue como los ángeles del cielo, no va a llegar a ningún lado.

Que Cristal tiene propuesta e idea interesante de jugar al fútbol, es cierto. Que esas ideas y esa propuesta son progresivas, también lo es. Pero, tan cierto como eso es que En 19 partidos oficiales, el Sporting Cristal de Mariano Soso ha demostrado ser un equipo sin alma. Y por eso toda la propuesta sirve, en la sumatoria final, de nada. Si hace menos de 15 días, luego de la vergüenza de Montevideo, nos condolíamos de la falta de jerarquía de este equipo cervecero, hoy tenemos que reconocer nos quedamos cortos en ese diagnóstico. Este Cristal 2016 no sólo carece de jerarquía para el fútbol internacional, también carece de jerarquía para jugar partidos locales de importancia. Estamos llevando la falta de jerarquía a un nivel superior. Un equipo melindroso para jugar, conformista en la aplicación de su idea, tacaño en esfuerzo y conformado por jugadores que han demostrado con largueza que no sólo no aportan sino que no son para jugar en equipo grande.

De nada le sirve a Sporting Cristal aplicar propuesta interesante durante 15 minutos cada partido. De nada le sirve a Sporting Cristal jugar bien sólo cuando el rival le deja. De nada le sirve a Sporting Cristal que pretenda que aplaudamos mientras traslada el balón de un lado a otro mientras nunca se decide a hacer una jugada útil. Al final, cuando el rival de turno – sea equipo fuerte o equipo humilde – nos planta cara y pone eso que Mariano Soso se olvidó de añadir, alma, Cristal se va diluir. Nos sucedió con el debutante Comerciantes Unidos y nos pasó también con el poderoso Atlético Nacional. Cuando nos dejan jugar, creemos que podemos. Cuando ellos aprietan el acelerador en base a su amor propio, Cristal se asusta y se deja hacer. Y no quiero recordar el amor propio que sacó Huracán en sus dos partidos o el que puso Peñarol.

Esa es la gran conclusión de este primer cuatrimestre: A este Sporting Cristal de Mariano Soso sólo basta ponerle cara de perro para que se acabe la magia, la propuesta, el verso florido. Si el rival se nos muestra los dientes, nos convertimos en un equipo inocuo: con una propuesta interesantísima – eso sí – pero inofensivo. Y si mas que dientes apretados tenemos un rival convencido y dispuesto a dejar el alma en la cancha, pues nos desaparece. O bien nos limita a jugar a aquellos sectores de la cancha en la que ellos quieren que juguemos.

Universitario no tiene la propuesta de Sporting Cristal. Si analizas los conceptos, la diferencia entre José Carranza y Mariano Soso es abismal. ¿Pero? Pero nos ganaron y lo hicieron bien. ¿Qué tuvieron ellos que no tuvimos nosotros? Lo de siempre: pundonor y poco más. Pero con eso nos anularon, nos convirtieron en un equipo melindroso, pusilánime, conformista. Cobarde, en una palabra.

Universitario nos presionó la salida. ¿Qué hizo Cristal? Empezó a rifar el balón. Universitario, luego de sufrir nuestros 15 minutos en los que manejamos con criterio el balón, empezó a dividir las pelotas. Una pelota dividida era favorable para ellos. ¿Qué pasó con Cristal? Renunció a hacer respetar su juego. ¿Entonces se podría decir que se dedicó a luchar las pelotas? Y bueno, eso es un decir. En realidad ganamos muy pocas. Santiago Silva luchó en soledad hasta que se cansó, Ray Sandoval y Alfredo Ramúa le corrieron al tema y se pegaron a los extremos y, ante la presión, todo nuestro medio campo empezó a jugar sólo en la zona en la que Universitario no presionaba. Cristal tocando de acá par allá en aquella zona en la que Universitario quería que toquemos, a 60 metros de su arco. Todos felices. ¿Quién en Cristal se puso el equipo al hombro y recordó a los muchachos que este era un clásico y que había que dejarse de melindres? Nadie. Mariano Soso mandó a la cancha a Renzo Sheput en la idea de que quizá puede ser él el líder que les recuerde a los jugadores de Cristal que son, precisamente, Sporting Cristal. Sheput, quien hace una semana nos encaró que deberíamos estar conformes con haber jugado 3 finales en 4 años y haber ganado 2.

Estoy convencido que Mariano Soso, entre la molestia que tiene, respiraba tranquilo porque tiene el sustento para las respuestas de toda la vida: “Generamos pero no concretamos” y “Tuvimos la posesión”. Y sí, lo hicimos. Mariano también estará esperando que nadie le pregunte: ¿Y eso de qué nos sirve? Estamos jugando fútbol de competencia, en una competencia que pretende ser de primer nivel. ¿De qué nos sirven las jugadas que no concretamos? ¿De qué nos sirve mecer la pelota a 60 metros del arco del rival si nadie en el equipo toma una decisión útil para el juego? ¿Valen acaso medio gol? ¿El cabezazo que se va desviado es mas valioso que perder la pelota en media cancha? Podremos coincidir que generar más es la mejor forma de acercarse al triunfo pero coincidiremos también que la idea es generar sobre la resistencia del rival, superándolo. La idea no es tenerla y generar sólo cuando el rival nos deje. Luego, escondernos cuando el rival nos ajuste. Pero, al parecer, en Cristal decir que “nos faltó sólo concretar” es garantía de que nadie te va a exigir más. Como si lo único que debiéramos exigir es que en el partido hayan muchos “uffff” aunque lo terminemos perdiendo. La soberbia y el conformismo volviendo a instalarse en Cristal, como en el 2006.

Al equipo de Soso, está demostrado en 13 partidos del torneo local y seis de Copa Libertadores, le falta carácter. Eso no tiene que ver con la propuesta ni con el trabajo. Estamos armando un equipo que sólo juega cuando no le presionan. Alguien debería comentarles que la idea es que tenemos que ganar los partidos y los títulos que jugamos. La idea no es generar para no definir. La idea no es proponer para luego ver cómo dejamos escurrir resultados para que celebren los que no tienen propuesta. La idea de competir es ganar. Si queremos tan sólo formar una idea, deberíamos estar en menores (en lo que nos va bien). Y para competir hay que tener sangre en la cara, ganas de ganar, rebelarse a tener que mirar a la gente y decirle que los tenemos que aplaudir porque, luego de cuatro meses de trabajo y competencia, a las justas si hacen bien la mitad de lo que deberían hacer.

Alguien debería decirles que esto es Sporting Cristal y no un equipo chico sin pretensiones. Me parece que ni el técnico ni su equipo lo tienen claro aún.

¿Algo más?

Si. No puede ser posible que a cuatro meses de ir trabajando el proyecto, y ahora que sólo competimos en 1 torneo, todavía fallemos de forma tan clamorosa pases en salida. Hoy nos costaron el gol y fueron el origen de casi todas las llegadas de Universitario en el primer tiempo. No concretamos, defendemos a medias y regalamos pelotas en el medio campo. ¿En qué nos estamos distrayendo durante toda la semana?

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com

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