La Cancha: Sporting Cristal 0 – Alianza Lima 2

Perder un clásico en casa es algo para lo que no le puedes pedir comprensión a la gente. Este es un tema que excede lo futbolístico. Es un tema de orgullo, de mística, de identidad. Un tema casi tribal. En ese aspecto, el Sporting Cristal 2016 de Mariano Soso nos ha vuelto a decepcionar.

Los clásicos no sólo hay que ganarlos sino que también hay que jugarlos con todo. Y ayer Sporting Cristal lo jugó mal. Fueron varios rendimientos bajos. Esto se puede explicar de varios puntos de vista. Parte por la forma cómo el técnico paró a su equipo, parte también a la estrategia que eligió utilizar para recibir a Alianza Lima y parte también porque hay quienes tuvieron un partido bajo y otros que nos dieron lo usual: un partido malo.

Lo concreto es que el mediocampo visitante terminó superando al de Sporting Cristal. Pedro Aquino, Jorge Cazulo y Carlos Lobatón no pudieron imponer su juego frente a los rivales. Por el contrario, Aquino tuvo un partido más bajo de lo que se había visto en los últimos días, Cazulo estuvo impreciso y más desordenado que de costumbre. Con todo eso, Loba se quedó sólo y sin posibilidad de asociarse. El desorden del Piki terminó afectando a la nobel defensa y adelante la inoperatividad de Santiago Silva (que mala contratación, Dios Santo, y que testarudez del técnico de seguir perdiendo tiempo con esa opción cerrándole al camino a jugadores jóvenes que pueden aprovechar esos minutos para coger nivel) completó la imagen de un Cristal romo, incapaz de hacer daño.

A eso súmale que Roberto Mosquera hizo su tarea y nos planteó el partido que más daño le hizo a Cristal. Presión fuerte en nuestra cancha, posesión, y vértigo. Nos ganó bien la visita.

Por lo demás, el partido de ayer da pié a una nueva duda. Al parecer el Cristal de Soso es un equipo que gana más por “gravedad” que por valía. En los últimos partidos superamos varios rivales pero, ante lo visto ayer, parece claro que Cristal no puede contra un rival “difícil”. Es decir, al parecer ganamos con suficiencia aquellos partidos que enfrentamos a rivales disminuidos, más allá de las circunstancias difíciles como las canchas sintéticas, el cansancio de los viajes, los metros de altura o los grados de temperatura. Ahí no tenemos problema. El problema viene cuando al frente tenemos un rival que propone su propia idea y cuenta con los recursos para ponernos en aprieto. Cuando para ganar el partido no basta con la calidad del equipo y los jugadores sino que se requiere un plus (llámalo, sacar un mayor rendimiento de los jugadores o plantear una estrategia adecuada), simplemente no podemos.

El campeonato, para bien o para mal, no deja mucho tiempo para lamentos, mañana ya debemos estar yendo a Moyobamba. Lamentable que lo tengamos que hacer con una derrota en un clásico a la espalda.

Por: Chalo
Director del www.elcristalconquetemiro.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *