La Cancha: Deportivo Táchira 0 – Sporting Cristal 0

Ya a estas alturas todos tenemos claro que, para los intereses de Sporting Cristal, daba lo mismo empatar 0 a 0 (o por el marcador que sea) frente a Deportivo Táchira que ganarle por diferencia de 1 o diferencia de 2. Y daba lo mismo porque, con cualquiera de esos dos resultados, igual íbamos a tener que salir a ganarle a Club Guaraní el próximo martes en el Estadio Nacional. Sólo la goleada en calidad de visitante sobre los venezolanos habría modificado ese panorama. Sólo anotando 3 o más goles de diferencia, hubieramos podido especular el próximo martes, jugar sabiendo que el empate nos clasificaba y poner la presión en Guaraní que, como visitante, hubiera tenido que salir a atacarnos y buscar ganarnos en casa sí o sí.

Ante este panorama, y tratando de encontrarle algún sentido a lo que vimos ayer en la cancha del Puerto Nuevo de San Cristobal, tenemos que entender que la estrategia del Cuerpo Técnico y el equipo cervecero fue especular en San Cristobal para no tener que hacerlo en Lima. Jugar a no perder en Táchira para luego jugar a ganar en Lima.

Será la historia la que terminará calificando rotundamente esta estrategia. Si Cristal clasifica, todo esto quedará como una estrategia correcta y el punto de ayer se recordará como un punto esencial en el propósito rimense de clasificar a la segunda ronda de Copa Libertadores. Pero si Sporting Cristal no logra clasificar, esta estrategia aparecerá como un ejemplo vergonzante de melindrosidad, de cuando se prefirió empatar un partido a ganarlo.

Y es que… ¿por qué no decidir salir con todo y buscar los tres goles sobre Táchira? Es claro que por buscar el partido podíamos perderlo pero, si vemos lo de ayer, tranquilamente también pudimos perderlo a pesar de que entramos a jugar al empate. Y si mi destino es quedarme eliminado, prefiero hacerlo luchando siempre y proponiendo y respetando mi nombre y mi camiseta. Prefiero mil veces eso a ver mi nombre y mi camiseta enlodadas en la mezquindad de un ladino cálculo de conveniencia.

Pero, precisamente porque eso es lo que quiero, es que soy hincha de Sporting Cristal. Si no me importara el cómo, si tan sólo me fijara en el marcador al final del partido, probablemente sería hincha de Universitario. Pero no lo soy ni lo quiero ser. A mi no me vas a convencer con estrategias mezquinas de conveniencia, a mi háblame de formas, de fútbol, de un Cristal que se busca siempre y que logra porque busca, no porque el otro no pudo. Es complicado trabajar en Cristal porque su gente no se conforma con poco, porque siempre quiere más. Pero, ¿acaso no es esa la razón por la que Cristal es grande? ¿Acaso no es esa la idea de Raza Celeste? ¿Acaso no es contrario al concepto de Raza Celeste ir a hacer el mínimo esfuerzo necesario? ¿Acaso no es contrario a la Raza Celeste el decir «para qué me esfuerzo hoy si igual voy a tener que esforzarme mañana? ¿Dónde quedó, entonces, el equipo que representa esa Raza? ¿O acaso porque no estábamos en el país y porque en la camiseta ya no dice «Raza» nos olvidamos de todo? Es por todo eso que indigna el hecho de que quienes tienen la responsabilidad de manejar la camiseta celeste salgan a jugar con tanta mezquindad. Por más que al final esto termine sumando en el objetivo, me molesta. Así no es.

Cristal ha jugado esta Copa Libertadores desde la humildad de su posición, sabiendo que no es más que nadie y que cada punto debe lograrse con mucho esfuerzo. Algunas veces nos olvidamos de eso, pero lo que siempre mostramos es que a pesar de lo mucho o poco que podemos tener, queríamos proponer, queríamos hacer daño, queríamos lograr grandes cosas con recursos nobles y buenos. Eso, más allá de resultados, enorgullecía. Lo de ayer empequeñece.

Yo confío en que Cristal puede ganarle a Guaraní en Lima, creo que puede sellar su clasificación en Lima, creo que es posible y por eso voy a alentarlos para lograrlo. Pero creo también que no era necesario bastardear una idea y un prestigio para lograr eso, creo que no era necesario renunciar a ganar en Venezuela para convencerse de hacerlo en Lima. Incluso, si Cristal no pudiese ganarle a Guaraní en Lima, me hubiera quedado con el orgullo de que Cristal compitió bien, respetando su historia, su forma de pensar y su camiseta. Con el partido de ayer me quitaron ese privilegio. Si no le ganamos a Guaraní, será una eliminación común y corriente, y que, para mayor vergüenza, se obtuvo ratoneando y prostituyendo una idea: «que Cristal salga a proponer a todos lados». Suena bonito pero, a la hora de los hechos, parece que ni siquiera Ahmed cree en ella a pesar de que nos la contó varias veces y en todos los tonos de voz.

Ahora, más allá de eso, hay otra cosa que preocupa y es que ya son varios partidos, contando el de ayer, en el que Sporting Cristal juega a cualquier cosa. La presión es sólo un recuerdo y la precisión en los pases es una utopia. La claridad para llegar adelante brilla por su ausencia y eso, desde dónde yo lo veo, no pasa por Carlos Lobatón. Pensar en ganarle a Guaraní cuando no podemos encajar dos pases correctos mientras atacamos es, a estas alturas, osado. ¿Qué ha pasado con Sporting Cristal en en el último mes y medio se olvidó de jugar al fútbol como lo venía jugando? En el banco deben tener la respuesta. Semanas descansadas ya hemos tenido así que físico no puede ser. ¿Qué extraño tornillo que no debía moverse ha sido movido que ahora parece que todo está mal ensamblado?

Triste partido el de ayer. No sólo porque se barateó la idea que nos hacía hinchar el pecho de orgullo sino porque el mismo rendimiento del equipo deja mucho para el temor.

Habrá que ver si para el martes, Comando Técnico y equipo hacen las cosas que tenían que haber hecho ayer.

Por: Chalo

Director de www.elcristalconquetemiro.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *