La Cancha: Deportivo Municipal 3 – Sporting Cristal 2

Vamos, que ya no tiene sentido hablar del hecho de que Cristal no tiene opciones a nada. Eso ya lo sabemos. Lo único que se les va a pedir, entonces, es que cada presentación sea digna y que en cada partido no se le falte el respeto a la camiseta. Es algo fácil de pedir y, digamos, lo mínimo necesario. Pero tal parece que para este equipo, derrotado en todo sentido, no avergonzarse es algo que les cuesta demasiado.

El sábado, durante el segundo tiempo, se dio una situación peculiar. El comando técnico cervecero estaba en la tribuna. Pablo Zegarra y Martín Hidalgo – junto a Jorge Soto – miraban el partido desde occidente. Carlos Zegarra, que dirigió al equipo en el primer tiempo, fue expulsado y no se le volvió a ver por ningún lado. La banca celeste no tenía líder. Claro, desde su butaca en tribuna, Pablo Zegarra decidió los cambios, pero en la banca cervecera no había nadie.

¡Cómo es de poética la vida! Como la realidad te regala esas estampas que grafican momentos a la perfección. Porque Cristal, la verdad, es eso: un club a la deriva. Cristal está al garete, esperando o bien hundirse o bien encallar. Lejos de toda aventura, alejado de todo reto, ajeno a cualquier pleito. Cristal, que fue el campeón, reducido a un grupo de jugadores confundidos que escuchan el pitido inicial sólo para esperar que suene cuanto antes el final.

Y mientras tanto, es débil. Municipal soportó 15 minutos de juego y luego se dio cuenta que los celestes insinúan pero no hacen. Entonces nos quitaron cancha y pelota y se fueron adelante a punta de balonazo cruzado. Nos tuvieron en las cuerdas y fueron y siguieron yendo. La victoria les vino como consecuencia. Cristal descontó hacia los minutos finales en una de esas situaciones simpáticas del fútbol en las que, a veces, ese equipo que no tiene ningún argumento, termina generando resultados inesperados. Cristal no merecía la remontada. Cristal no merece tampoco este presente.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com

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