La Cancha: CA Huracán 4 – Sporting Cristal 2

¡Que golpe que recibimos todos!

Golpe doloroso por inmerecido, golpe que deja la sangre en el ojo porque estos resultados – que ya hemos conocido algunas veces – nos dejan no sólo con el dolor de la derrota sino con la rabia de quien se sabe superior y no pudo hacer lo que la circunstancia y la historia le exigían. Pocos partidos duelen más que aquellos en los que pierdes cuando pudiste – y debiste – golear. Aquellos en los que hiciste todo para que la gesta pase a las paginas gloriosas de la institución y, en vez de eso, terminaste trayéndote un resultado que derrumba moralmente.

¡Qué ganas de despotricar! ¡Qué ganas de echarle la culpa a todos! ¡Qué ganas de exigir medidas radicales ya!

Es humano, es real. Uno no puede ver que el objeto de sus afectos reciba un baldazo de agua helada y quedarse impacible. Uno quiere quemar la pradera y dar rienda suelta a la rabia que existe con justicia. Esto es inadmisible, esto no puede quedar impune.

Y sí.

¿Cómo pedirte calma? ¿Cómo exigir análisis? ¿Cómo acallar las voces que piden reacciones porque consideran que no hubo prevenciones?

Difícil.

Yo no lo voy a hacer. Aún en este momento no estoy calmado. Estoy demasiado dolido. Decepcionado es la palabra. No tengo ni el derecho ni la capacidad de decirte nada. Lo único que puedo hacer, para sacarle la vuelta a esa incapacidad, es comentarte lo que yo mismo me digo en estos minutos. En una de esas, quizá, te pueda ayudar. Probablemente no.

Es mejor generar que no generar. Verdad de perogrullo. Si generas es que estas haciendo las cosas bien. Pero si generas 10 (2 goles, 8 oportunidades claras) y sólo metes 2, estas haciendo algo mal. Y eso mal que estas haciendo es quizá lo capital, lo más importante. Puede que tengas al arquero del frente con una noche enorme. Pero, la verdad, 2 de 10 es un número bajísimo y la responsabilidad de ese mal rendimiento – porque 2 de 10 transforman cualquier rendimiento ofensivo en un mal rendimiento ofensivo – sea tuya.
Si te llegan 5 veces y te meten 4 goles, estas haciendo algo mal de todas maneras. De todas maneras. No hay forma, no. Es imposible. Y tu defensa no es una defensa de troncos. Son cuatro jugadores de los que tres de ellos son titulares o han sido titulares de la selección nacional. Incluso Jorge Cazulo que, de ser peruano, lo hubiera sido. La defensa tiene un promedio de edad de 31 años, es experimentada. Todos tienen experiencia internacional y aunque quizá Jair Céspedes sólo tuvo un paso por Israel, en el caso de Alberto Rodríguez estamos hablando de una experiencia destacada. No es una mala defensa. Pero si te generan 5 y te meten 4, estas haciendo algo mal de todas maneras. Lo vienes haciendo hace ya un rato y, o no te has dado cuenta, o estas insistiendo en el error. Criticable desde todo punto de vista.
A Huracán le metimos un baile. Sí, le metimos un baile. Los bailamos 70 minutos de 90. Si. ¿Aplaudimos? No. La cancha tiene dos elementos ahí que se llaman arcos. Son lo más importante. Si no juegas pensando en los arcos estas haciendo cualquier cosa. Si nuestra idea es pegarle un baile a los rivales pues formemos la compañía de ballet de La Florida y a otra cosa. Hay que asumir que la estética es esencial, pero sirve de poco si no la aplicas.
Se dice que, en virtud del baile que le metimos a Huracán, la labor de Mariano Soso es irreprochable. Yo no creo. A Soso yo no le voy a reprochar la cantidad de trabajo que le pone a su profesión. Es, en efecto, irreprochable. Tampoco le puedo reprochar la idea de ir a Buenos Aires a respetar un libreto y llevarlo a la práctica. Pero, me repito, si generas 10 y sólo metes 2, si te generan 5 y te meten 4, algo estas haciendo mal. Algo, ¿qué se yo? Algo. Y Mariano está ahí para identificarlo y corregirlo. Y el tiempo ha pasado y algunas cosas parecen no corregirse. Eso le reprocho. Por que escenas como estas hacen pensar que se está armando mal la máquina. Que en apariencia funciona pero a la poca de rigor, los pernos saltan, las piezas se desacomodan y los engranajes se atascan. No es que se trabaje poco, es que quizá no se esté trabajando en lo que la situación exige.
Yo considero que Cazulo está bien colocado de back. En el centro ya no tiene lugar. Es o la zaga o la banca. Y como a Cazulo no se le puede sentar, tiene que estar en la zaga. El problema no es de nombres, el problema es que el punto de equilibro defensivo de Sporting Cristal es malísimo. Ese triangulo defensivo que deberían formar los dos centrales y el 6 (Cazulo, Rodríguez y Josepmir Ballón ayer) no funciona. Termina desencajándose, deja demasiado espacio libre. Y si optas por recuperar y salir jugando, corres muchos riesgos. Salvo el 4to gol, todos los goles fueron errores en salida en los que, por buscar salir jugando, perdimos la pelota y dejamos el arco libre, vacío, a placer. Y eso no sólo lo hizo Huracán ayer, eso lo vienen haciendo casi todos los equipos con los que nos medimos. Ahí está el error.
Sigo pensando que tener el balón es la mejor forma de buscar un triunfo. Que en Cristal debemos privilegiar resultados que se obtienen jugando y no resultados que se obtienen aguantando. Que hacernos buenos en este camino toma su tiempo y va a costar derrotas como las de ayer. Yo no renuncio al camino. Pero, y acá está la clave, la idea de proceso no puede hacernos obviar que las derrotas exigen reacciones y correctivos. Que ayer no sólo perdimos por que el arquero de Huracán se tapó tres goles sino porque nos faltan muchas cosas, nos falta solidez en defensa y nos falta tranquilidad en ataque. Y nos viene faltando hace tanto tiempo que ya parece broma.
Se habla de la jerarquía de los jugadores. Y en parte se tiene razón. Pero hablar así en general puede ser injusto. Irven Ávila apareció ayer en buen nivel cuando casi ninguno de nosotros esperaba algo de él. Gabriel Costa, por el contrario, sin tener mal partido falló goles clamorosos que en otras circunstancias habría anotado. Yo no creo que nuestro plantel sea pobre pero si creo que algo les está fallando en la preparación – algo personal, psicológico – de tal forma que cuando tienen que matar, la marran y cuando tienen que morir, le esquivan el bulto. Definitivamente no somos el plantel del Atlético Nacional que demostró pasearse en su casa y en la tuya. Pero tampoco somos el último escalón de nada.
A la larga, no se me puede perder que estamos en abril. Que hemos resignado casi practicamente las posibilidades en Libertadores es cierto y fastidia bastante. Pero también es cierto que uno tiene a pensar en el proyecto y en el camino ascendente que eso implica, que esto no se acaba hoy y que tenemos en la mira un horizonte de un par de temporadas, cuando menos. Pero la verdad es que este discurso lo tenemos hace tres temporadas y siempre, cada año, es como empezar de nuevo. ¿No nos estaremos engañando con eso? No dudo en la valía del proceso como concepto, empiezo a dudar de que estemos aplicando bien ese concepto ahí donde cada enero pareciera que estamos empezando de cero.
Sé que tendría que decir que estas derrotas son valiosas porque dejan enseñanzas, que es obligación de Soso y los jugadores capitalizar la derrota, que deberíamos sentirnos felices de competir y de haber ido a Parque Patricios a buscar el partido y que casi – casi, casi – nos lleva
mos un resultado. Pero no lo voy a hacer. Eso suena demasiado a Alianza Lima y nosotros, nosotros ya no estamos para ese tipo de excusas. Cristal le falló a su compromiso, a su hinchada y a su historia.

El episodio de ayer no puede quedar impune. Definitivamente que no. Deben haber reacciones. Me gustaría salir y pedir que quememos la pradera pero, la poca ecuanimidad que me queda me dice que todavía es tiempo de apoyar. Quizá me equivoque, es harto probable. Pero sí espero una reacción, una reacción positiva, un cambio de rumbo. No podemos seguir viendo estos errores repetirse. Son inadmisibles.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com

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