Jhilmar Lora tiene algo de Soto y Solano, tú qué dices?

Sporting Cristal ha completado 25 partidos sin perder en la Liga 1, en el que está clasificado a la final de la Fase 1. Es un número que define la solidez del plan Mosquera, o de lo que él llamó en conferencia, fastidiado, “el proyecto”.

Tiene razón: el único club peruano que mira el futuro con ambición, a partir de certezas en su juego, de lo que producen sus inferiores, y no vive enamorado de sus vitrinas, es el campeón celeste. Ambición internacional, se entiende: aquí le va a prestar el título alguna vez a otro equipo, pero es, por lejos, el mejor equipo del país.

Este año ya jugó más partidos que en los últimos dos años: 13, 8 en la Liga 1 y 5 en la Copa. Y aunque no es necesariamente “un joven” —en octubre cumplirá 21 años—,

Carlos Jhilmar Lora es el nuevo futbolista que Cristal le presenta a sus hinchas y por extensión al país donde se prefiere ser más comprador de jugadores cercanos a los cuarenta que vendedor de promesas cercanas a los veinte. Eso ya es una buena noticia. Eso debe imitarse.

Su responsabilidad para ser lateral por derecha o por izquierda, su madurez para encarar el torneo local igual que la Libertadores y su estado físico —parece que jugaran varios Lora en el campo—, supera largamente al futbolista promedio que debuta en el medio y habla no solo de su talento, también del trabajo de Roberto Mosquera.

Se mueve en todos los sectores de la cancha en que se le necesita, con seguridad para pasar y atención para la marca. Pega apenas, pero sabe. Su buen pie para los centros debe tener responsables dentro del club, sin duda. También en videos de YouTube. Allí, en ese puesto de lateral, Cristal fue fábrica: acuérdense de Jorge Soto. Piensen en el Solano y últimamente Advíncula.