Jaime Noriega y sus vivencias celestes

Hay muchas cosas que puedo contar, pero la primera que me viene a la mente es el recuerdo de estar con mis abuelos dentro del estadio. Yo nací en enero del 68 y al mes y medio que empieza un campeonato en febrero o marzo yo ya estaba en el estadio.

Obviamente no es que tenga un recuerdo específico de ellos, tengo muchísimos e imborrables recuerdos obviamente en un plano familiar y sobretodo futbolístico. Recuerdo mucho las reuniones que se daban constantemente en la casa, donde llegaban jugadores a cenar o almorzar y le preguntaban a mi abuela doña Esther, a quien incluso cariñosamente llamábamos “Mimi”, por algún consejo.

Era muy frecuente ver a Alberto Gallardo, a Chito De La Torre, entre otros en la mesa de la casa. Pero creo que el mejor recuerdo es que mis abuelos ingresan al fútbol para darle al jugador un rol distinto al que se le conocía. Hacer saber que la profesión de ser futbolista era tan igual que ser administrador, economista o abogado. Además de darle las condiciones, comodidades y beneficios que el futbolista se merecía.

Recuerdo además haber visitado la primera casa de don Alberto Gallardo a la que fui con mis abuelos, quienes tenían la costumbre de ver cómo vivían sus jugadores. Ver que el jugador de fútbol era una persona digna, que merece respeto y que además necesita del apoyo de todos los que estamos identificados.

¿Cómo era la relación que tenían sus abuelos con los trabajadores y jugadores?

La relación con ellos era muy estrecha, era una relación amical por encima de su investidura. Si bien es cierto mi abuelo nunca fue dirigente directo, nunca participó en una junta directiva del club, tenía una cierta posición de privilegio al igual que mi abuela, pero el trato que tenía con jugadores y trabajadores era muy amical y personal, era un trato familiar.

Yo recuerdo haber ido un día sábado con mi abuelo al club y en su camino a la oficina él sabía no sólo el nombre, sino el apellido de cada uno de los trabajadores y los saludaba uno a uno.

Eran unas personas que nunca hicieron prevalecer su status social, para ellos todos eran iguales y conformaban una misma familia con las responsabilidades que les competía a cada uno, pero tratando siempre de hacer sentir a todos como parte de una familia.

Tanto así que como ejemplo puedo contar que en 1971, Fernando Mellán no tenía con quién dejar a su primer hijo porque tenía que viajar para un partido por la Copa Libertadores y mi abuela se ofreció a cuidarlo.

Ningún dirigente del fútbol peruano, a excepción de Don Ricardo o doña Esther, han tenido o tendrán ese gesto para con las personas que trabajaban en su empresa, pues los hacían sentir como parte de su familia.

Mi relación con el club viene desde la niñez, ni siquiera tenía uso de razón, fue al mes y medio de nacido. Anécdotas hay varias y la primera que recuerdo es la de Didí. Me decía “mi wing izquierdo”, nunca más equivocado, porque yo de izquierdo no tengo nada, soy derecho y me retiré del fútbol por el bien del fútbol, pero bueno en ese entonces tenía tres años y probablemente pateaba con la izquierda sin tener ningún tipo de predilección, pero el haber conocido a Didí y tener un acercamiento tan estrecho como los tenían mis abuelos a mi me llena de orgullo y satisfacción, una persona que ayudó mucho a revolucionar el fútbol peruano.

Recordemos la famosa campaña de México 70. Sporting Cristal pagaba el sueldo de Didí y el club lo cedió gratis al entrenador brasileño en beneficio de la selección nacional. Eso fue lo que hicieron don Ricardo Bentín y doña Esther y eso es lo que uno pretende ser como persona, es el camino a seguir, ellos dejaron la varilla bien alta.

Otros recuerdos que me vienen a la memoria es una cuando Rafael Asca era preparador de arqueros del club y yo quise ser arquero, claro que malísimo, pero don Rafael me invitaba a los entrenamientos.

Aunque en realidad, yo empecé como defensa central con jugadores como Bimbo Ávila. Es más, era mi pareja en la defensa. Pateábamos a todo lo que se movía y a lo que no también, por si acaso. Recuerdo que él levantaba a los delanteros y yo los empalmaba (Risas). Realmente era malo.

Mis técnicos en calichín eran Fernando Mellán y Alberto Gallardo y, por diversas circunstancias yo había desarrollado más que el resto. En los partidos de la categoría si había que patear un córner, “Jaime patea el córner”, si había un tiro libre, “Jaime patea el tiro libre”,  si había un saque de meta, “Jaime patea el saque de meta”.

En esa época, estábamos ganando un partido por 1-0 y el equipo rival que era el Boys se venía con todo… dos tiros al palo…Y Gallardo me gritaba a mí: “¡De punta a la tribuna!”. (Risas)…Al final aguantamos el embate del rival y ganamos el partido.

Recuerdo también que en el equipo estaba Choby, hermano de Carlos Guido, quien pesaba como 95 kilos y tenía 14 años de edad. Cuando uno ve la foto, se da cuenta que el arquero medía 1.43 cms. Era increíble ese equipo.

Otra fue cuando terminaba el entrenamiento y siempre pasaba una señora vendiendo pan con camote, dicho sea de paso, el mejor pan con camote que comí en mi vida. Me acercaba para comprarle y cuando daba la vuelta estaban todos los compañeros de mi categoría, así que caballero tenía que comprar como 25 panes con camote, (Risas). Pero con el mayor gusto.

No es cierto que era coleccionista de artículos del club, en realidad yo no he sido muy apegado a guardar objetos como camisetas o pelotas, pero lo que sí tengo es algo relacionado con el primer escudo del club Sporting Cristal. Ese escudo del SCB (Sporting Cristal Backus) lo tengo colgado en el pecho desde hace 20 años.

Pocos lo han visto. En el año 56, a raíz del título se hacen unos gemelos de mi abuelo, el otro se perdió. Uno de ellos está aquí y lo tengo pegado al pecho siempre como uno de los más grandes recuerdos de mi abuelo don Ricardo.

Un recuerdo más. El partido en el estadio de Gremco cuando ganamos a la u por 4-3 y yo era presidente. Fue una semana muy complicada, el entrenador Paulo Autuori tomó la drástica decisión de separar a varios jugadores. Uno de ellos fue Percy Olivares, quien es muy amigo mío, pero tenía que separar Jaime amigo del Jaime presidente del club. Fue muy difícil ya que incluso había dirigentes que no estaban de acuerdo.

Finalmente se toma la decisión. No pude dormir como una semana y media. Y al siguiente partido fue con Melgar y ganamos 4-0. Le dimos un baile.

Luego llegaba el partido con la u. Como no tenía mucha afinidad con los dirigentes de la u, me quedé en la parte del camarín y la banca de suplentes. La barra popular estaba de ese lado y había un par de personas que me gritaban por qué has botado a Soto, Miranda, Huamán, Marengo y Olivares.

Comienza el partido y 1-0 en contra..2-0 en contra…Ufff y luego de eso nos pusimos 2-1 y dije: “Está bien algo podemos hacer”, pero cuando se pone 3-1 me bajo de nuevo…y dije el acabose…luego 3-2 y después 3-3…Y me acuerdo que en el entretiempo hablo con NN (Nota: el cagón traidor) y le digo que pasa si hay un tiro libre…quién patea? Y me contesta el encargado es Moisela.

Entonces le digo que le hable porque a pesar de su muy buena pegada, le faltaba un poco de temple y además era muy joven. Justo le toca un tiro libre para su pie izquierdo, NN toma la pelota y le dice a Moisela: “Tranquilo, toma la pelota, respira profundo, sácate todos los conejos que puedas, gira la cabeza así, respira de nuevo, tómate todo el tiempo que te debas tomar y después le pegas”.

Ustedes ya saben lo que pasó después, fue un golazo, el del 4-3 y no sé cómo yo termino encima de la pirámide de jugadores que se metieron a la cancha para festejar ese golazo que nos dio el triunfo ante la u en su estadio.

En ese momento volteé a encarar a los dos personajes que se pasaron el partido putéandome, con palabras bastante fuertes como diciendo ¿y ahora donde están?…Como me habrán visto los que estaban en el alambrado que me dijeron: “Tranquilo señor Noriega…ya se fueron…!!!” (Risas). A partir de ese partido pude dormir más tranquilo.