Erick Torres: «En Cristal si no cumplías los jugadores de mayor experiencia te metían cocachos»

—Con Cristal tocaste la gloria.

—Sí, en Cristal me formé desde los 14 años. Hice todo el proceso: menores, juveniles, segunda y profesional. El año que me marcó fue el 97, cuando alcanzamos el subcampeonato en la Copa Libertadores.

—¿Fue tu mejor año en Cristal?

—A nivel de resultados sí y para el club también, porque todos siempre hablaban del subtítulo de la “U” en 1972. Año tras año era lo mismo y nosotros lo enterramos.

—Ahora que lo recuerdas, ¿qué sentimientos te embargan?

—De nostalgia, por los momentos que compartí con grandes jugadores. Ese equipo fue campeón en el 94, 95, 96 y la cereza de la torta fue el subtítulo en la Copa.

—¿En qué fase se dieron cuenta que la final era posible?

—El punto de quiebre fue ante Vélez Sarsfield (octavos de final). Tras la fase de grupo ante brasileños nos tocó ese equipo que venía de ser campeón en su país y con Chilavert en el arco. En su casa le ganamos 1—0; Antes, en Lima, empatamos. Fue una hazaña.

—Tras la final perdida, ¿qué pasó en los vestuarios?

— Todos lloramos, todos nos lamentábamos porque volver a repetir esa campaña era complicado.

—¿Te acuerdas alguna travesura de esa campaña?

—Sí, cuando fuimos a concentrar al Cusco 15 días, para jugar ante Bolívar en Oruro, le hicimos una broma a Mario Mendaña. Miguel Rebosio se puso una peluca y se vistió de mujer; y subió junto a “Ñol” Solano a su cuarto. Ambos hicieron que Mendaña los viera y al toque los persiguió.

—¿Y qué pasó después?

—En el cuarto se escondieron todos los jugadores y Mendaña con la ayuda del conserje abrió la puerta. “Ñol” se mostró indignado y el profe gritaba: “Dónde está la mujer”. Hasta que fue al baño y jaló a Rebosio de la peluca. Miguel volteó y le dio un besito. Todos nos reímos y Mendaña no nos habló dos días.

—¿Y Sergio Markarián?

—El profe ya sabía de la broma y nos apoyó. Mendaña es un tipo muy obsesivo con su trabajo y no nos dejaba salir ni a la esquina.

UN EJEMPLO DE CLUB

—¿Cuánto te ayudó el club en tu formación?

Bastante. Antes, Cristal tenía una política de formar al jugador como deportista y como persona. Antes era obligatorio que el jugador tenga una casa antes que un carro. Eso lo impulsó don Pepe Vergara (ex gerente). Si no cumplías los jugadores de mayor experiencia te metían cocachos y a cocachos tenías que aprender. Ese era el mensaje que transmitía antes Cristal.

—¿Te gustaría dirigir a Cristal?

—Claro que me gustaría. Cristal es mi casa y espero tener la oportunidad más adelante.

—¿Por qué Cristal no te hizo un partido de despedida?

— Porque yo no quise. Yo he ganado cinco títulos nacionales, campeón en Segunda y subcampeón en la Libertadores, pero soy perfil bajo, no soy figuretti como Julinho.