Editorial: Se acabó la copa y perdimos todos

Corría el año 1988 y un grupo de entusiastas jóvenes, inspirados quizás en las transmisiones del futbol argentino de los Domingos por la noche en Canal 7, o inspirados también en nuestros sueños de grandeza, decidimos gestar lo que a futuro se convertiría en la Barra Extremo Celeste. Soñamos también que como consecuencia y con el correr de los años, nuestro amado Sporting Cristal podría convertirse en un equipo «popular».

Antes de esto, se oía tanto de la «popularidad» de solo 2 clubes, pero nosotros no estábamos de acuerdo con la polarización del futbol… así es que comenzamos a impulsar una alternativa nueva para los que como nosotros no simpatizaban con ninguna de las opciones que a todo costo nos quería inculcar la prensa.

Luego de muchos años y avalados por los resultados deportivos del Club, sobre todo en los 90s, el objetivo se cumplió. El Sporting Cristal despertó el interés de millones de personas… no era extraño entonces, encontrarse por la calle: cobradores de combi, albañiles, cargadores o trabajadores de diferentes rubros, o simplemente gente de a pie enfundarse con orgullo la camiseta celeste y mostrarla a los cuatro vientos, no solo en Lima, si no a nivel nacional.

El pueblo celeste creció de manera rápida e inesperada, tan inesperada que ni nuestros dirigentes pudieron entender que ahora se debían a una multitud… a un pueblo.

Sin embargo queda la impresión que en esta Copa Libertadores nuestro club quiso prescindir de su pueblo y apuntar solo a personas con un poder adquisitivo alto… seguro priorizando erróneamente (desde todo punto de vista) lo económico que lo deportivo, como se dice criollamente «les gano la angurria»… y ahora que se acabó la copa, ¿que pasara?

En esta copa perdimos todos… perdió el equipo, porque tuvo un entrenador novato que les transmitió todos sus miedos y jugadores que no dieron la talla para enfrentar con éxito la exigencia de la copa… perdieron los dirigentes, porque desde ya seguro se frotaban las manos con futuros precios exorbitantes, sin el mínimo respeto a su público objetivo… y finalmente perdimos los hinchas, que no pudimos alentar a nuestro equipo en todos los partidos, sencillamente porque nuestro presupuesto no da para más.

Pareciera que la nueva política dirigencial para captar hinchas celestes fuera el tener billetera gruesa y ciegamente aprobar cualquier experimento sin chistar… Los precios no están es discusión…. Se necesita más dinero, parecieran decir con la soberbia que los caracteriza.

Desde aquí preguntamos ¿y si mejor ponen a trabajar a su gente?… quisiéramos saber ¿cuantas personas pagantes de su entorno lograron convocar los que pusieron los precios para este fatal partido?… estas personas que alegremente se aventuran a lanzar precios sin pensar en el pueblo ¿tienen metas, topes de venta, incentivos o castigos por no llegar a los objetivos trazados…?

Pareciera que no… y ahora, que nos deparará el Apertura… ¿populares a 20 soles?… y la gente que no pueda pagar… no merecen ser llamados hinchas celestes, porque no están «comprometidos»… comprometidos con el pensar fácil y mediocre (que paguen nomás), en lugar de pensar en estrategias para captar mayor cantidad de público, y que ese público se sienta tan bien que regrese las siguientes fechas y contagie ese entusiasmo a su entorno.

Esperemos las cosas mejoren por el bien del gran pueblo celeste, porque lo mejor que tiene Cristal es su hinchada.

¡¡¡¡Fuerza Cristal y vamos por un campeonato más!!!!

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