Editorial: El sueño de la casa propia

Esta semana nuevamente se puso sobre el tapete el tema de nuestra localía y para nadie es secreto que cada cierto tiempo nuestro amado Cristal tiene que descender de la cúspide más alta, del lugar predestinado para los más grandes para agachar la cabeza, para mendigar estadio, para que se instale el morbo de todos los anticristal, para que todo el mundo futbolístico nos refriegue en el rostro lo único que nos falta para que nadie nos discuta nuestra supremacía en el balompié nacional: “el tan ansiado y añorado estadio celeste”.

Por ahí leí una nota donde se culpaba a la falta de terrenos, a lo caro del proyecto (se hablaba de cientos de millones de dólares), a las divisiones inferiores, a los hinchas que no acompañan, en fin, se culpaba a medio mundo, pero la verdad es que la única culpa aquí la tiene la poca audacia y decisión de cada presidente y dirigente que ha pasado por el club en los últimos 25 años, su poca predisposición y su nula visión de futuro.

Culpar al hincha, que, siempre lo hemos dicho, es el patrimonio más grande que tiene el club, es algo tirado de los pelos.

Señores nuestro Club lleva en posesión del estadio alrededor de 25 años, tiempo suficiente como para haber pactado con el IPD el usufructo perpetuo del lugar y haber introducido las mejoras que este recinto necesita comprometiéndose a mejorar la infraestructura y el entorno.

Lamentablemente, lo que pasa es que nuestros “grandes dirigentes” viven el día a día esperando acabar cada mes en azul sin pensar en las necesidades futuras del Cristal ni de su gente.

Nos preguntamos: ¿Cuántos partidos de campeonato nacional o de copa libertadores se han jugado en horario nocturno sabiendo que no eran atractivos y que no irían más de 15 mil personas en los últimos 25 años?

Por la información que tenemos, el alquiler del nacional en esos horarios es altísimo, es decir si hubieran invertido en iluminar el Gallardo, ese costo ya se hubiera pagado hace rato.

La dirigencia, con el cuento que el estadio no es nuestro, no invierte ni en inodoros, pero, ¿si un lugar que ocupas por más de 25 años no lo consideras tuyo, entonces qué es tuyo?
Lo primero que tendrían que hacer es tener reuniones serias con el propietario del estadio (IPD, Ministerio de Educación o Municipalidad de SMP) y comprometerse a inversiones serías e inserción urbana del entorno.

Por qué no pedir un usufructo perpetuo o a largos plazos del Alberto Gallardo, tal cual como las áreas que ocupan los estadios de La Victoria o el de Breña, a los que en su momento el Estado cedió los terrenos.

Y luego, hacer del Gallardo un lugar amigable y agradable, estamos totalmente seguros que si los dirigentes que han pasado por el Club, no fueran asalariados, si no simples hinchas, jamás llevarían a sus familias a sentarse en gradas de cemento con un manto de polvo encima, pagando lo que se paga por ir a Occidente.

Mientras no tengamos dirigentes que sientan la paSCion que sentimos los hinchas, seguiremos en la misma situación.

Ahora nos iremos a Matute para seguirte como siempre querido Sporting, pero antes te acompañaremos mañana para verte ganar al Melgar.