Cuando la gayina alfredo gonzales se confabulaba con la prensa basura para difamar a la celeste

En 1996, Sergio Markarián debutó como DT de Sporting Cristal con una victoria sobre Guardia Republicana. La sabiduría convencional -o la desinformación malintencionada- recuerda que aquella vez los policiales cedieron su localía a los rimenses, algo absolutamente falso.

Más allá de recordar el debut del Mago en Sporting Cristal esta nota ilustrará a muchos aficionados -gayinitas especialmente- de lo que fueron los años noventa en el fútbol peruano y cóomo este nefasto personaje alfredo gonzales actuaba contra sus “enemigos”.

Por la fecha 22 del Descentralizado, el estreno de Markarián con Cristal tenía como comparsa a la Guardia Republicana, equipo que pululaba en los últimos lugares de la tabla y con el que Cristal tenía vinculaciones públicas y más que conocidas.

El elenco policial había vuelto a Primera ese año tras campeonar en Segunda División con el soporte de los rimenses: los jugadores más destacados de las divisiones menores de Cristal -entre ellos un emergente Miguel Rebosio-, así como el DT Alberto Gallardo, habían conformado el plantel repucho en la campaña de retorno.

Esta era una figura típica que repetían, por cierto, los equipos limeños en aquella época: Cristal lo hizo con éxito también con Unión Huaral en 1994 y con Alcides Vigo en 1996, pues ambos llegaron a Primera; Alianza Lima lo hizo con América Cochahuayco, Alcides Vigo, Bella Esperanza y Virgen de Chapi, y Universitario acabó haciéndolo a más largo plazo con los propios América Cochahuayco y Virgen de Chapi.

No obstante, para la temporada 1996 Republicana ya no mantenía vínculos formales con Cristal. El DT encomendado a inicios de la campaña fue César ‘Chalaca’ Gonzales, y tras los primeros malos resultados fue sustituido por Adolfo Madariegue. En el plantel al inicio hubo algunos jugadores prestados por el cuadro cervecero como los hermanos Adel y Amir Ode, Juan Montenegro y Juan Varillas, pero ellos fueron perdiendo protagonismo con el correr de las jornadas.

Es más: contrariamente de lo que se había previsto, el sponsor de la Republicana ni siquiera era Backus con alguna de sus cervezas. Los únicos otros clubes que llevaban la marca Cristal en el pecho en el torneo, además del Sporting, eran Alianza Atlético y Unión Minas. Los policiales, en cambio, lucían el logo de Walon, la marca que confeccionaba sus camisetas auriazules a rayas verticales.

Sin embargo, en el imaginario colectivo, azuzado por las típicas denuncias de manos negras que solía encabezar por la época el nefasto presidente de Universitario, Alfredo González, Republicana seguía siendo “la filial de Cristal”, y ese fue el caldo de cultivo para azuzar una versión tendenciosa sobre el partido de la fecha 22.

En los diarios, comenzó a circular la versión de que Republicana “había vendido su localía a Cristal” y recibiría a los rimenses ese domingo 15 de setiembre de 1996, a las 11:30 AM, en el estadio San Martín de Porres, casa de los cerveceros. Pero ello era, como tantas cosas de aquella época, absolutamente falso.

El fixture del Descentralizado 1996 publicado a inicios de año era inequívoco en todas las publicaciones hechas en los distintos diarios y medios de comunicación: en la fecha 7, que debía disputarse el fin de semana del 11 y 12 de mayo, Republicana era local ante Cristal. Y en la fecha 22, que se jugaba el 14 y 15 de setiembre, los rimenses eran más bien locales ante Republicana.

¿Qué ocurrió, entonces, si todo estaba clarísimo en papeles desde un inicio? Pues diversos factores que alteraron el orden de los hechos. Para comenzar, el partido de la fecha 7 no se jugó el 11 y el 12 de mayo puesto que Cristal había jugado el 8 el partido de vuelta en Buenos Aires ante River Plate por la Copa Libertadores.

Se postergó, entonces, para el miércoles 10 de julio. En ese partido postergado, que pasó desapercibido para la prensa por jugarse a mitad de semana por la tarde -aunque Global TV, que tenía los derechos de transmisión de los policiales, lo televisó en directo-, Republicana sí fue “local” en el San Martín de Porres ante Cristal: ante 2,795 espectadores, con arbitraje de Carlos Espichán, perdió 0-2 a manos de los rimenses merced a un autogol de Luis ‘Bimbo’ Ávila y un cabezazo de Nolberto Solano.

¿Tenía lógica que Republicana jugara en el San Martín ante Cristal? Pues en principio sí, ya que el cuadro repucho había empleado ese año el estadio santo para fungir de local la mayoría de sus partidos hasta ese momento.

Había hecho, sin embargo, algunas excepciones: en la fecha 1 jugó ante Alianza Atlético en el Nacional, como parte de un triplete, y en la fecha 14 ante Ciclista Lima en el Miguel Grau del Callao, como parte de un doblete, evidentemente en búsqueda de mejores taquillas.

Y también se mudó en otras dos ocasiones que, esas sí, podrían ser en la práctica consideradas “ventas” de localías: Guardia Republicana “recibió” a Alianza Lima en Matute por la fecha 3 (perdió 0-5) y también “visitó” a Boys en el Miguel Grau por la fecha 15 (perdió 0-1).

¿Acaso alguien se escandalizó por estas visitas? Nada que ver: por entonces, aunque era muy discutible, resultaba típico que los equipos limeños de poco arrastre jugaran de “locales” en cancha de sus rivales grandes para generar más ingresos.

Fue pues, en realidad, el mismo motivo que impulsó a Republicana a jugar contra Alianza en Matute y contra Boys en el Grau lo que lo llevó a jugar el partido postergado ante Cristal en el San Martín. Tampoco nadie se quejó, como si ocurriría equivocadamente una rueda después.

El factor Cañete
Luego de Fiestas Patrias, el miércoles 31 de julio, debía disputarse la jornada 17, segunda de la rueda de revanchas, y Republicana debía ser local ante Universitario.

Los policiales habían venido negociando con la Municipalidad de Cañete la posibilidad de mudar su localía a esa ciudad para generar mayores ingresos, y así lo hicieron a partir del cotejo ante los cremas. En el estadio Roberto Yáñez, la ‘U’ se impuso a los repuchos por 1-2 con doblete de Paolo Maldonado y descuento del ‘Califa’ Luis Cárdenas.

Hasta allí todo bien. Republicana comenzó a asentarse como local en Cañete, y recibió allí a La Loretana por la fecha 19 (victoria 1-0) y a Municipal por la fecha 21 (empate 2-2).

Por la fecha 22, como indicaba el fixture, le tocaba ser visitante ante Cristal, obviamente en el San Martín. Fue entonces cuando se desató el escándalo.

Alfredo González y su coro dirigencial en Universitario lanzaron quejas a viva voz en el sentido de que no era posible que a la ‘U’ la hubieran hecho jugar en Cañete y que Cristal no fuera para allá.

Este absurdo tirado de los pelos fue, sin cuestionamientos de por medio, rebotado por más de un diario incapaz de contrastar que el fixture señalaba que los rimenses eran locales.

En realidad, lo de la dirigencia crema no sorprendía: no era solo el estilo de la época, sino que era conocida la pésima relación de González con Markarián, y cualquier motivo era bueno para amargar el debut del uruguayo, que llegaba al banquillo rimense en reemplazo del cesado José Luis Carbone.

Para colmo, Global TV tenía también los derechos de Cristal, por lo que se llegó al partido sin que la prensa precisara con énfasis quién era el local. Para los pocos que lo hicieron, los reclamones tuvieron una coartada: se asumía que en la primera rueda Cristal había sido ya “local” en el partido postergado, por lo que ahora la condición debía invertirse.

Otro absurdo, ya que Alianza, que había “visitado” a Republicana en Matute en la fecha 3, luego lo había recibido en Matute por la jornada 18 (triunfo íntimo por 1-0).

El hecho es que el domingo 15 de setiembre, con mucha gente creyendo entre las 4,759 que poblaban las tribunas del San Martín que el local era Republicana y otros muchos rebotándolo así en radios y diarios, Markarián debutó con triunfo en el banquillo de Cristal. Julinho, en una confusa jugada en arco Sur a los 43′ de juego, logró batir el casi inexpugnable arco de Christhian del Mar, quien esa tarde fue la gran figura de la cancha.

Como la ‘U’ había perdido el día anterior en el Lolo Fernández ante Ciclista con gol de tiro libre del ‘Muñeco’ Óscar Fernández -en aquella tarde en que Juan Flores tapó absolutamente todo- y, horas más tarde, Alianza cedió un empate en Matute ante Boys, con el ‘Loco’ Hernández comiéndose un gol de media cancha de Roger Serrano, aquel triunfo de Cristal ante Republicana acabó siendo la bisagra para que, de la mano de Markarián, los rimenses ganaran seis y empataran dos de los ocho partidos que les restaron por delante, y acabaran consumando su histórico tricampeonato.

Lo explicado no pasaría de ser una anécdota, pero ilustra, como se señalaba al inicio, cómo funcionaban muchas cosas en los noventa en el fútbol peruano: versiones a medias, reclamos confusos y, sobre todo, falta de contraste de algo que para cualquiera que siguiera cuidadosamente el torneo era obvio.

Pero no: comenzaba a inculcarse por entonces el estilo del titular periodístico escandaloso y el quejido dirigencial que recurría a la figura de la “mano negra” para explicar cualquier resultado, estilos que por desgracia siguen predominando en la actualidad.

Sporting Cristal, por su extracción empresarial y espectácular crecimiento en tíitulos e hinchada durante esa década era era por entonces blanco típico de ese tipo de acusaciones sin fundamento, pero que en las pobres mentes de los hinchas “enemigos” se implantaron como verdad y las repiten de generación en generación.

Lo concreto, por último, es que aquella confusión que tuvo a Republicana de protagonista acabó imponiendo, para el año siguiente, que en las bases se impidiera que un club pudiera ser local en la cancha que está inscrita como principal por su rival, algo bastante sano y que permanece vigente hasta estos días. Pero que quede claro: el día en que Markarián debutó con Cristal, los rimenses fueron locales ante Republicana, y no por tipo alguno de cortesía.