Cristal, una máquina sin freno

¿En qué se diferencia el Cristal actual del Cristal campeón del 2014?

 

El equipo actual que aún dirige Ahmed luce mejor preparado para resolver las diferentes situaciones que plantea el juego. Mantiene el estilo, pero es más sobrio, con mejor disposición para asumir distintos roles en el aspecto táctico según el oponente. Ya no es el Cristal apresurado que concedía al rival opciones de gol por no lograr recomponer a tiempo el montaje defensivo. De hecho, de los 25 partidos que jugó (en el Apertura y Clausura) solo perdió 3, y es el que menos fue derrotado en el acumulado. Ese solo rasgo lo define, no es broma: es ahora un equipo más cerebral. Equilibrado. Paciente. Un Cristal donde la pausa sí está permitida.

No gasta, administra el aire.

En ataque, Cristal dejó los extremos. Cambió a favor de jugar con dos puntas. O dos nueves. Y no por eso abandonó la idea de jugar por los costados. Ahmed cambió una vez que entendió que los jugadores mandan. Y que sus características definen la disposición táctica. Al no encontrar un extremo como Maxi Núñez en el plantel–clave en el proceso anterior como wing–, optó por colocar dos nueves en su once. Blanco, Ávila y Pereyra rotaron entre sí para definir la dupla.

El cambio de esquema táctico permitió a Cristal tener mejor manejo del balón y ser un equipo más equilibrado en el campo. Además, cambió los recorridos largos por los cortos a partir del ingreso de futbolistas con más experiencia al once titular (De la Haza por Estrada como lateral, Alberto Rodríguez por Abram en la zaga, por ejemplo). Y el equipo asimiló rápido los movimientos en elaboración, presión y equilibrio que el sistema plantea y requiere. Y ahora es lo que vemos: un equipo compacto.

Independientemente del sistema táctico utilizado, la matriz desde la concepción siempre fue la misma en Cristal: protagonizar antes que especular. En el fútbol, dice Sampaoli, existen tres momentos: Jugar y dejar jugar; no jugar y no dejar jugar; y jugar y no dejar jugar. La que más se acerca al actual juego del equipo es la última. Cristal es un equipo que no deja jugar y ataca en base a la recuperación inmediata del balón. Para lograrlo, no se sonroja si tiene que ceder el balón a favor de que el rival otorque espacios en el aspecto defensivo.

El buen momento individual de sus futbolistas potenció todo lo expresado antes. Un ejemplo: si antes Lobatón no tenía suplente, hoy Sheput es su mejor relevo (suma 4 goles en los últimos 4 partidos). Ayer, frente a San Martín, el ‘Pincel’ ingresó para solucionar los problemas que planteaba el partido: no había último pase ni definición. Y Sheput anotó y asistió. Dos a cero para seguir puntero del campeonato.

Los números son el mejor aliado para ratificar el buen momento de Cristal. Y los números son inabordables: en los últimos 16 partidos, Cristal ganó 13 y empató 3. Sumó 42 de 48 puntos posibles, marcó 39 goles y solo encajó 13.  

Dieciséis partidos después, la racha celeste persiste. Cristal no pierde. No hubo un equipo en el año que lo ponga en ridículo. 

Es, por ahora, una máquina sin freno. Imparable. 

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