Carlos Zambrano y Luis Abram: Cuando lo bueno se contagia

“Son un desastre”, “Ese Zambrano no tenía que regresar”, “Abram no le pega a nadie”. Vamos, muchos hinchas escribían así en Twitter hace poco más de una semana y media, cuando Brasil nos goleó 5-0. Que no clasificaríamos a cuartos y que volveríamos a casa derrotados. Esa era la premisa. Pero, bueno, esto es fútbol y nos pone acá: a puertas de disputar la final de la Copa América ante el dueño de casa.

Dicen los entrenadores, aquellos que son ‘viejos zorros’, que un equipo siempre se construye de atrás hacia adelante, y que los defensores tienen que conocerse muy bien, al revés y al derecho. Contagiarse el uno al otro hasta ser un complemento sólido. Y ahí aparecen Carlos Zambrano y Luis Abram.

Carlos Zambrano debutó a los 20 años con la Selección Peruana. Fue ante la Argentina de Lionel Messi. Hoy ha vuelto a la Selección, donde no jugaba desde el 2016. Lejos de confirmar aquello que dicen sobre lo complicado que es reintegrarse a un equipo con mucho rodaje, el defensor del Basel hizo todo lo contrario: comenzó a jugar como si nunca se hubiese ido, le dio equilibrio a la defensa y contagió a sus compañeros. Agresivo como nunca, pero ahora con las revoluciones en el nivel adecuado, nos ha ido borrando de la mente a todos la imagen de ‘chico malo’ que él mismo forjó. Y lo hizo con fútbol. Como debe ser. Es así, Zambrano ha madurado.

Ahora vamos con ‘Lucho’, como le dicen algunos a Abram. Los fotógrafos casi ni lo enfocan y la luz de los reflectores tampoco lo toca. Porque eso siempre fue normal para él, desde que llegó a Regatas hasta que debutó en Sporting Cristal, con 18 años. Se fue a Velez Sarsfield y regresó con 38 partidos en su espalda.

El competitivo fútbol argentino nos devolvió a un combativo defensor con mucho temple para hacerse sentir, sin necesidad de ir al límite; con mayor confianza para manejar el balón desde el fondo y manteniendo el juego aéreo como principal virtud.

Así se encontraron Carlos y Luis en la selección. Se amoldaron a cada uno y ahora encajan a la perfección en el engranaje de Ricardo Gareca. Ahora están, juegan, son los titulares y difícilmente dejarán su puesto. Yo espero que así sea por mucho tiempo.

Por: Jean Dueñas