Carlos Lobatón y la anécdota del gol olimpico en el Gallardo

Carlos Lobatón, recordó uno de sus goles olímpicos y reveló detalles que conllevaron a esa decisión. Además, ‘Loba’ comentó la rigurosidad que su padre le imponía para mejorar su “pegada”.

Carlos Lobatón es reconocido por su buena técnica para golpear el balón. Ello, le valió entre muchos hermosos goles, uno olímpico.

El 10 de febrero del 2015, Sporting Cristal venció 1-0 a Cienciano por la segunda fecha del Torneo del Inca y Carlos Lobatón marcó un magnifico gol olímpico, que le dio el triunfo al club celeste en ese entonces.

Carlos Lobatón evocó la jugada y contó que la decisión de rematar desde el tiro de esquina al arco, fue a partir de una breve broma, en pleno partido, con el preparador físico, pero que en pocos segundos terminó siendo una acción real.

“En la jugada del tiro de esquina estaban calentando los suplentes de Sporting Cristal y el preparador físico estaba atrás (Juan López). Le digo ‘yo le pego al arco, mira se me está regalando todo’ y me responde ‘pégale’. Me paro y le pego. y cuando la pelota va así (curva) dijo gol. Y el preparador físico no lo podía creer ¿Cómo vas a hacer eso? Para mí fue un golazo. Cuando la pelota salió, el arquero se da cuenta que va a la mitad y cuando vuela ya estaba adentro”, contó Carlos Lobatón sobre el origen de su brillante gol olímpico.

Además, Carlos Lobatón mencionó que ese tipo ejecuciones durante las prácticas semanales eran habituales y estratega del equipo rival Cienciano, lo conocía. “Jorge Espejo era el técnico de Cienciano y él me veía practicando los tiros de esquina. Yo he ganado dinero haciendo esos goles en el entrenamiento”.

Carlos Lobatón mencionó que para tener una buena técnica para darle al balón tuvo que esforzarse y entrenar tiempo adicional, incluso descalzo y en ocasiones sufrió el castigo de su padre si no lograba un buen remate.

“Mi papá me inculcó eso y veía que yo le pegaba bien, pero me pegaba cuando yo le pegaba mal. Yo le pego a la pelota hasta descalzo. Practicaba media hora descalzo”, contó Carlos Lobatón.