Antonio Sacco: El Rey de la bicicleta

La gran mayoría de jóvenes hinchas celestes -ya se ha dicho esto hasta la saciedad- desconoce la historia celeste. Tampoco se les puede exigir mucho. Hay que achacarle la culpa a los medios deportivos porque ellos viven el momento de la noticia y lamentablemente más cohetones le revientan a jugadores e ídolos de las comadres, por razones que todos sabemos.

Estas líneas, pues, van dirigidas a las nuevas generaciones de hinchas celestes, para que sepan quiénes fueron los forjadores de títulos, para que griten orgullosos los nombres de sus ídolos, los gladiadores que defendieron la honra celeste aquí y en el extranjero.

El Rey de la bicicleta
Antonio Sacco era más que todo un dominador de bola. La conocía muy bien, sabía dónde tocarla y sacarle más provecho; y hacía lo que le daba la gana con ella. Su jugada más famosa era la bicicleta, y pese a sus kilos de más, un súbito cambio de pie destroncaba a los defensas. Se protegía de las malas artes con otras mañas, una de las cuales eran sus fuertes codazos capaces de romper cejas y desviar tabiques nasales. Y por su sangre uruguaya, jamás daba un partido por perdido.

Antonio Sacco junto a Isaac Andrade posando antes del inicio de nuestro primer partido como club profesional en 1956. Nos enfrentamos a Sport Boys en un partido amistoso con público. El marcador nos favoreció por 2-1.

Para Sacco la palabra derrota no estaba en su vocabulario ni en las pichanguitas. El Veco relató en su programa radial que en una pichanguita de paisanos yoruguas entre panzones contra tíos, Antonio Saco se jugó a muerte la gaseosa individual que apostaron esa tarde y que ya estaba pagada de antemano… ¡por él mismo! “Se picó cuando vio que le ganábamos por goleada. La molestia no se le quitó hasta tres días después” dijo el Veco. Así era Sacco cuando jugaba por la celeste