Análisis del Sporting Cristal 2-2 comerciantes unidos

Cuando la cabeza de la institución durante todos estos años ha hecho gala de soberbia y autosuficiencia resulta entendible que el equipo también lo muestre. ¡Trabajemos mejor! se les decía a la extinta Comisión de Fútbol y ésta respondía con un “déjame tú a mi que yo sé”. Cuando se le pedía explicaciones por los errores, sacaban el pecho y nos enrostraban que con su trabajo mediocre y chapucero habíamos sumado 3 estrellas en 5 años. Como si no se pudiera pedir más, como si eso fuese todo a lo que podríamos aspirar. Soberbia y autosuficiencia te llevan a la mediocridad.

 

Ayer vi eso. En el papel, el equipo de Sporting Cristal se sabía superior a su rival. En los primeros minutos se notó la evidencia de esa ventaja competitiva. Antes de la media hora, ganábamos 2 a 0. Y entonces, la soberbia. Cristal regaló el partido, empezó a menospreciar a su rival y a ignorar las advertencias claras que señalaban que algo podía pasar. Es la fabula de la tortuga y la liebre una y otra vez. Y este equipo de Sporting Cristal, aún no entiendo por qué, se ha creído que iba era la liebre.

Fue conmovedor ver a Jorge Espejo pidiendo entrega y pundonor. Y a sus jugadores pelear cada pelota como si se les fuera la vida en eso. Con mala fe muchas veces pero, hay que reconocerlo, con una rebeldía, con una resistencia a dejar vender barata la derrota. Apostaron a su esfuerzo pero también a nuestra torpeza. La liebre echándose a dormir en el camino antes de cruzar la meta. Dos penales claros en cinco minutos, nos empatan un partido que debíamos ganar. La tortuga con tesón y seriedad cruzando la meta mientras nosotros nos desesperábamos y queríamos hacer en diez minutos lo que no quisimos hacer en ochenta.

Juguémoslo de nuevo, Cristal lo gana. Pero eso ya no importa. Cristal tenía que haberlo ganado ayer. Y tenía que hacerlo porque, en teoría, las cosas las hacemos con seriedad, con calidad. ¿No es a eso a lo que la dirigencia llama “los valores de la Raza Celeste”? ¿Qué raza celeste mostró ayer este equipo?

¿En qué momento el equipo de Sporting Cristal, que debería ser un equipo de personas dispuestas a limpiar su nombre, terminó siendo un grupo autocomplaciente de personajes simples aburguesados que se creen con derecho a menospreciar a un rival y, de paso, faltarle el respeto a la hinchada y a la camiseta? ¿En qué momento dejamos de ser la “máquina celeste” que destrozaba a sus rivales y empezamos a ser la “feria celeste” en la que salen a divertirse como si esto fuera una broma?

Y entonces hay que mirar al banco y preguntarse cómo es que Pablo permitió el triste espectáculo de su equipo sobrando al rival, dejando de hacer lo que tiene que hacer. Preguntarnos dónde se quedó la interjección oportuna que haga reaccionar a sus jugadores. ¿Dónde quedó el carácter? Porque, si Cristal en el campo juega sin seriedad, alguien tiene que ponerle razón, ¿quién?

En fin.

Este Cristal 2017 es el peor equipo celeste en años y parece que los jugadores no se han enterado de eso. Eran 15 finales las de este clausura, ¿se acuerdan? Bueno, ya vamos desperdiciando dos.

¿Algo más?

Sí. Joel Sanchez pasará en la historia cervecera a engrosar esa larga lista de buenos jugadores que en el Rímac no hicieron nada. No es corta la lista, ¿eh? Palinha, Marquinho, Gustavo Grondona, Alex Pineda Chacón. Sobran nombres. Tal vez no sea culpa de Joel. La culpa, en todo caso, es de quien lo sigue poniendo en el equipo cuando es evidente que no da la talla. Se esta dando privilegio al jugador (no se vaya a deprimir, el pobre) frente a las necesidades del equipo. Ojalá que se destape en estos tres meses que faltan pero, en realidad, lo único que podemos esperar es que cumpla su tiempo de préstamo y se vaya.

Lo de Cristian Ortiz sí es diferente. A él le corresponde la lista de las grandes equivocaciones, de los fichajes que jamas debieron venir, de los jugadores cuya única utilidad es servir de negocio a representantes y otros personajes ligados al fútbol. Algo así como Lalo Maradona pero sin el apellido. Una contratación absurda de un pobre hombre que a las justas tiene una sola virtud y le hicieron creer que le era suficiente a pesar de que carece de todo lo demás. Y pensar que por él dejamos que un club quebrado como Independiente de Avellaneda nos falte el respeto.

Absurdo.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com

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