Alberto Gallardo. Una vida de color celeste. Un repaso a la carrera del Idolo rimense

Un sábado 10 de setiembre de 1960 hizo su debut con la camiseta del Sporting Cristal, pero su primer tanto lo anotó el primero de octubre de ese mismo año. Fue ante Sport Boys a los 17′ del segundo tiempo. Así empezó su idilio con la gloriosa camiseta del mejor club del Perú. En total anotó 137 goles en quince temporadas.

Apodado el ‘Jet’ por su impresionante velocidad, obtuvo cuatro títulos nacionales. Luego, como entrenador logró la corona del 88. Fue tricampeón como técnico en Segunda División al campeonar con Huaral (94), Republicana (95) y Alcides Vigo (96). Los tres equipos con jugadores de nuestra cantera.

En divisiones menores le dio a su segunda casa 22 títulos, convirtiéndose en todo un forjador de campeones. Llegó a La Florida en 1960, estuvo en el Cagliari de Italia (64-66), campeonó con el Palmeiras del Brasil (66-67), regresó en el 68, mundialista de México 70′ y se fue una tarde del viernes 19 de enero del 2001.

Más de la mitad de su vida se la entregó a la institución que don Ricardo Bentín Mujica y doña Esther Grande de Bentín fundaron en 1955. A ellos los consideró como una familia porque así se lo hicieron sentir. Pero no sólo eso nos entregó, sino también su alegría, su amor a la institución, su identificación, su dedicación, sus consejos, su sabiduría, su sapiencia, sus cábalas, sus ganas de triunfar a pesar de los obstáculos, sus ansias por ver triunfar a los que alguna vez fueron sus pupilos, su vehemencia, sus bromas y, sobretodo, su carácter temperamental…

Félix Alberto Gallardo Mendoza nació el 28 de noviembre de 1940 en la Hacienda Rosero Bajo de Chincha. Sus padres fueron Víctor Gallardo Cartagena y Victoria Mendoza Zegarra. Cuando tenía seis años de edad su madre murió y tanto él como su hermana Carmela fueron críados por la tía Inés (hermana de su papá) y su esposo Carlos.

El pequeño Alberto tenía otras dos hermanas mayores: Graciela y Palmira. A ellas las crió otra tía que vivía en Lima. A los nueve años Alberto vino de Chincha a loa capital y se fue a vivir con sus otras hermanas a Surquillo. En esa época Alberto hacía pelotas de trapo con medias o con lo que fuera, a pesar de que sus hermanas siempre le regalaban pelotas de jebe. Ocurría que el futuro goleador de dos patadas las rompía. Era algo increíble. Se le notaba la pasta de futbolista.

Un año más tarde, sus tías decidieron que mejor fuera a un colegio internado para que tuviera una mejor formación. Por intermedio del señor Federico Bolognesi lograron su ingreso al ‘Puericultorio Pérez Araníbar’. Allí desarrolló su afición por el fútbol jugando por el colegio.

Su hermana mayor Palmira nos cuenta que a pesar de haber sido una familia pobre eran muy unidos. “Nosotros íbamos al colegio los días domingos con la propina que mi papá nos daba para llevarle fruta a Alberto, pero grande era nuestra tristeza porque no lo encontrábamos y cuando preguntábamos por él al padre del Puericultorio, éste nos decía que estaba jugando porque si no lo hacía el equipo del colegio perdía”, afirma orgullosa.

Ellos jugaban con otros colegios como el Champagnat y después iban al Larco Herrera a jugar partidos. Los internos disfrutaban mucho de su juego y Alberto como siempre tan noble y humano iba feliz a distraerlos. Cuando Alberto sale del Puericultorio a los 18 años de edad lo hizo con mucho orgullo. Estudió la carrera técnica de zapatero en el internado. ¿Acaso se interesó en esta rama porque destrozaba mucho los zapatos de fútbol?.

Una tarde fue a jugar un partido a Huacho, llevado por un profesor del Pérez Araníbar. En ese momento los directivos del Mariscal Castilla vieron que tenía condiciones y lo contrataron de inmediato. Alberto comenzó a jugar y, a la par, le dieron un trabajo como oficinista para ganar un poco más debido a que el sueldo de un jugador era muy bajo.

Después, fue seleccionado nacional en las Olimpiadas de Roma en 1960. Cuando regresa, los dirigentes de Cristal se interesaron en él. Lo vieron la señora Esther Grande y don Ricardo Bentín y desde allí comenzó a formar parte de la familia rimense.

DEBUT Y PRIMER GOL CON LA CELESTE

Su debut en Cristal aconteció el sábado 10 de setiembre de 1960 en el partido en que Sporting Cristal vence al Sucre por 3-1. Fue en la tercera fecha por el campeonato nacional. No hizo gol alguno. Los anotadores fueron Zunino, Del Castillo y Delgado.

Esa tarde en el Estadio Nacional, Cristal presentó su oncena con Rafael Asca, Alberto Del Solar, Anselmo “Chemo” Ruiz, Dante Rovay, Matías Quintos, Raúl Romero, Carlos Zunino, Jorge “Loco” Lama, Nicolás Nieri, Alberto Gallardo y Faustino Delgado.

Pasaron cinco fechas más para que Gallardo convirtiera su primer gol en el partido jugado entre Cristal y Boys el sábado primero de octubre de 1960. El resultado fue un empate a dos goles. El ‘Jet’ hace el gol a los 17 minutos del segundo tiempo al arquero del Boys, Fernando Cárpena.

Ese año, pese a no campeonar, los rimenses fueron una vez más protagonistas. Ocuparon el tercer lugar. Y Alberto Gallardo ya asomaba como un gran fichaje al anotar seis goles en quince partidos jugados.

Un año más tarde lograría su primer título con Sporting Cristal, consagrándose como goleador del campeonato nacional con 17 tantos en igual cantidad de partidos jugados. Dio la casualidad que ese año el club impuso un récord histórico al campeonar en mayores, reservas, juveniles e infantiles.

En 1962 también fue el goleador del torneo peruano con 22 anotaciones en 17 fechas. Estuvo muy cerca de lograr el bicampeonato, pero Cristal obtuvo el sub título. Al año siguiente ocurrió algo similar ya que los rimenses eran los favoritos y al final no supieron mantener la ventaja, conformándose con el vice campeonato. Sin embargo, Gallardo seguía llenando los ojos de los equipos extranjeros ya que anotó 10 goles en trece partidos. Así, los directivos del Milán de Italia lo compraron en 175 mil dólares por tres temporadas. El poderoso equipo europeo lo prestó al Cagliari y jugó dos temporadas anotando cuatro goles.

En 1966-67 jugó por el Palmeiras de Brasil que estaba comprometido con el descenso. Lo levantó con sus goles y lo llevó a conseguir el título brasileño.

Alberto Gallardo en Palmeiras

Al año siguiente regresó al club Sporting Cristal, contribuyó con sus diez goles y logró su segundo título como jugador.

En 1969 juega 15 partidos y anota siete veces. Ese año juega las eliminatorias del Mundial México 70. Perú clasificó y Alberto Gallardo anota el primer gol peruano ante Bulgaria. Al final la rojiblanca ganó 3-2. En ese mismo Mundial, se jugó uno de los mejores partidos de la historia del fútbol. Perú- Brasil. Los auriverdes ganaron 4-2, pero Gallardo puso su firma y anotó un tanto para los nuestros. A su regreso se corona campeón nacional, anotando 17 goles.

En 1971 juega 26 partidos y convierte 22 tantos, quedando el equipo en cuarto puesto.

Un año más tarde sólo jugó siete partidos y anotó un gol. Sin embargo, el cuadro bajopontino logró su quinta corona y cuarta para el ‘Jet’.

En el 73 logra anotar siete goles en 33 fechas y Cristal se corona como sub campeón.

Al año siguiente, juega 22 partidos y vence en once oportunidades las vallas rivales. En 1975 no juega partido alguno y se hace cargo de una de las categorías menores del club bajopontino. Luego, en el 76 juega seis encuentros y anota cinco veces. Cuando ya se había retirado, un directivo amigo suyo le pide que juegue en el 77 porque el equipo estaba entre los últimos y ya estaban a mitad de campeonato. Jugó siete partidos, anotando dos goles.

EL ÚLTIMO GOL

Su último gol lo anotó el domingo 20 de marzo de 1977 en el Estadio Nacional. Cristal perdía 0-3 con Deportivo Junín por el Torneo Regional. Aquélla vez infló las redes rivales dos veces, pero el último gol fue conquistado a los 25′ del segundo tiempo. Puso el 4-3 y al final los rimenses ganaron 5-3.

Mifflin, Cubillas, Sotil y Challe cargan a Alberto Gallardo

EL ÚLTIMO PARTIDO

Su última presentación oficial con la camiseta del Sporting Cristal fue el 19 de febrero de 1978 con motivo de la primera fecha del torneo regional de ese año contra Huaral, en el estadio Julio Lores de la misma ciudad. Cristal perdió 2-0. Gallardo entró en el segundo tiempo por Reynaldo Jaime. La Alineación estuvo conformada por Amado Tejada, Miguel ‘Mudo’ Gutiérrez, Carlos ‘loco’ Carbonell, Fernando ‘Cóndor’ Mellán, Reynaldo Costa, Julio Aparicio, Guillermo Vargas, Luis Reyna, Reynaldo Jaime, Julio César Uribe y Héctor Bayletti. El técnico era Roque Gastón Máspoli.

Previamente, Alberto Gallardo hace su debut como técnico al dirigir el equipo en forma interina el domingo 7 de agosto de 1977 en el partido que Cristal le gana a la U 2-1 en el Estadio Nacional con goles de penal de Navarro y Héctor Bayletti. En ese partido debuta también Héctor Chumpitaz con la camiseta rimense. Después dirige el partido Cristal- Bolognesi de Tacna (0-0) y Boys-Cristal (3-1). Luego contratan a Roque Gastón Máspoli y Gallardo pasa ha ser su asistente técnico.

Cuando Máspoli dirigía al equipo en el torneo regional éste renuncia, y Alberto asume la conducción del equipo el domingo 5 de marzo de 1978 en Huancayo, fecha en la que el Junín nos ganó 4-3. Tras dicho resultado contratan a José Fernández como técnico y Gallardo nuevamente se desempeña como asistente y hace lo propio al lado de Marcos Calderón en 1979.

Vuelve a ser técnico del equipo en el año 81 y los dirige en el torneo Metropolitano por tercera vez el miércoles 22 de abril de ese año en el partido Chalaco- Cristal (2-0) y de allí en adelante durante todo el torneo Metropolitano y Descentralizado. Después contratan a César Cubilla y regresa al equipo en el año 88 cuando lo dirigía Miguel Company. Luego lo toma Oscar Montalvo, pero lo sacan porque el equipo no actuaba bien y contratan otra vez a Gallardo.

Don Alberto logra su primer título como técnico ganándole a la U por 2-1 en tiempo extra y clasifica a Cristal a la Copa Libertadores. En la justa sudamericana se enfrenta a los argentinos Boca Juniors y Racing. Con los primeros caímos 4-3 en la Bombonera con gran actuación del equipo rimense.

En esa oportunidad se demostró que los jugadores celestes tenían personalidad y estuvieron muy cerca de malograrles la noche a los argentinos. El arquero rimense, César ‘Charro’ Gonzáles ataja dos penales y encima les manda besitos volados a la hinchada boquense. En el torneo Metropolitano Regional del 89 logra el título y clasifica nuevamente a Cristal a la Copa Libertadores de 1990 al vencer al Alianza Atlético de Sullana por 2-0.

TÍTULOS CON MENORES Y EN SEGUNDA DIVISIÓN

Asimismo, desde 1975 empieza a cosechar triunfos en las divisiones menores. Campeona dos veces con el equipo juvenil en la Liga del Rímac y una vez con el Esther Grande de Bentín en el mismo torneo.

Entre 1983 y 2000 obtiene 22 títulos con los juveniles, categorías 73, 77, 78, 82 y 83 en torneos de la ADFP, AFIM, Nike e internacionales. Entre sus pupilos estaban Flavio Maestri, ‘Chorri’ Palacios, Pablo Zegarra, Percy Olivares, Miguel Rebosio, Leao Butrón, Erick Torres, Miguel Rebosio, Israel Zúñiga, Andrés Mendoza, Martín Hidalgo, mientras que entre los últimos figuran Frank Rojas, los sub-20 Erick Delgado, Jesús Reyes, Edson Uribe y Kike Ismodes por citar algunos.

Con varios de los arriba mencionados obtuvo los títulos en Segunda División. En 1994 con Unión Huaral en la que destacó Erick Torres, quien fue llamado para jugar al primer equipo. En tanto, en 1995 con Guardia Republicana tuvo en Miguel Rebosio a su mejor elemento. El ‘Conejo’ subió al equipo profesional, fue capitán celeste, seleccionado nacional y hoy juega en el Zaragoza de España.

En 1996 con el Alcides Vigo logra el ansiado tricampeonato y el ascenso a la máxima división de honor del fútbol peruano. Sus últimos logros fueron con la categoría 84 y el año pasado con la 85 en la ‘Copa San Agustín’. Este año le tocaba dirigir a la categoría 86 donde destaca su nieto Teddy Cardama, hijo del reconocido técnico nacional. El destino lo quiso así.

Como ven su vida estuvo llena de triunfos, títulos, goles, aunque también hubo sinsabores. Lo cierto es que Alberto Gallardo fue, es y será un símbolo máximo de nuestra querida institución. Que su ejemplo de amor e identificación con nuestros colores sea seguido por todos aquéllos jóvenes que lo tuvieron como técnico. ¡Siempre estará en nuestros corazones celestes!