1993: ganamos un Idolo y un resentido (Gil de giles) se fue con el c… tan roto que hasta hoy le duele

Corría el año 1993 y nuestro equipo se preparaba para representar al país en la Copa Libertadores de ese año en calidad de subcampeón.  Resonantes refuerzos llegaban a La Florida, pero había uno de perfil bajo, por el que pocos apostaban, pero años después con su fútbol y su entrega entraría a la historia grande de nuestro amado Club, el gran Julio César de Andrade Moura o simplemente “Julinho”.

Recordaremos que pasamos la fase de grupos ante los venezolanos Caracas FC y Minervén y los desteñidos. Luego de una ardua eliminatoria en octavos de final en la que logramos remontar un marcador adverso de 3-0 ante el siempre complicado fútbol ecuatoriano representado en la serie por el club “El Nacional”. Llegamos a cuartos de final contra el poderoso, en esos tiempos, América de Cali. El club cafetero era la base de la selección colombiana, que ese año le ganó 5-0 a Argentina en las eliminatorias, reforzado con jugadores como el “Polilla” Da Silva o el mismísimo Javier Ferreyra que años después nos deslumbraría con su fútbol en su paso por nuestro Club.

Los colombianos eran claramente favoritos, el encuentro de ida se dio en Cali, pero ante sorpresa de toda América Cristal le plantó cara y sacó un meritorio empate 2-2 en el Pascual Guerrero, así la eliminatoria quedó abierta para la definición en Lima.

Aquel fue un partido intenso dónde sobresalió la figura del guaraní Javier  Ferreyra, este se hizo presente en el marcador hasta en 2 ocasiones y así los colombianos parecían llevarse una fácil victoria. El reloj marcaba los 30 minutos del segundo tiempo y el marcador  favorecía a los colombianos por 3-0.

Pero entonces apareció él tan habilidoso como corajudo Julinho, quien presentó sus credenciales, aquellas que años más tarde lo harían ídolo en la gran historia del Sporting Cristal para anotar, en 2 minutos, dos veces en el arco caleño y ponerle suspenso a los ultimos momentos del partido, ahí apareció el cantico tan popular “ y ya lo ven, y ya lo ven, ese es Julinho y su ballet”.

A medida que el público se entusiasmaba, en la vereda del frente un arquero mediocre y desesperado por el segundo gol celeste, cobardemente golpeaba a uno de los nuestros para que el juego no se reanudará rápido. Esto le valió salir expulsado y repudiado  por las cuatro tribunas del abarrotado estadio nacional.

Ahí nació la piconeria de un patán, de un arquero mediocre que no soportó el asedio de la fuerza vencedora y prefirió hacerse expulsar para parar con malas mañas el envión celeste que se venía con todo contra su arco, de la misma manera que lo hizo hace poco en la final del 2020 desde su cargo de entrenador del otro equipo finalista. Se fue expulsado y con el c… roto.