Muchos aún sentíamos fresco el recuerdo de aquel diciembre del 2004, cuando Araujo elevó su penal sobre el travesaño quitándonos la ilusión de ser campeones y perdiendo ante el mismo rival por segunda vez en un año.

 

Para los que ya no lo recuerdan, hagamos un poco de memoria.

El campeonato apertura del 2003 había sido ganado por Sporting Cristal que se encontraba disputando las primeras posiciones en el clausura también, pero a falta de 7 fechas de 22 (la tercera parte del campeonato) se inició una huelga de futbolistas a la que se plegaron todos, incluyendo los jugadores de los clubes que estaban al día.

El campeonato no acabó y en enero del 2004, cuando los equipos se encontraban de vacaciones y entre gallos y medianoche la asociación nombró “campeón” del torneo clausura 2003 al equipo que siempre es favorecido en mesa, sí ese mismo, alianza lima y obligó al Cristal a jugar una final contra un equipo que tenía el mérito de no haber ganado ningún torneo.

Para variar en la final también favorecieron a este fracasado equipo expulsando a Araujo y aún así el partido solo se definió en tiempo suplementario.

En el campeonato 2004 nuestro Cristal también ganó el apertura y, en el clausura, cuando ya era inminente otro campeonato más, llegó la deslealtad disfrazada de azul y blanco, para que con una jugada que atenta contra el juego limpio, sacaran ventaja de un balón al bote para remontar un partido en Cusco. Es que no olvidemos que esos eran los tiempos del Alfredo Gonzáles cagón. El mafioso de Cuchi de Souza Ferreyra.

En la final de diciembre de ese año, ocurrió más de lo mismo, roja para Villalta y toda la ventaja para los cagones que ni aun así pudieron. La fatídica ronda de penales nos dejó las grandes atajadas del loco Delgado a Waldir y al innombrable traidor cagón FM, pero no alcanzó.

Estos dos partidos ganados embriagaron el ego de los hinchas de este fracasado equipo y su prensa ayayera, que decían que a nuestro campeón le ganaban solo con la camiseta. Vaya desfachatez de estos miserables.

Hasta hace una semana habían periodistas que tomaban la opinión del presidente Cuneo (quien ustedes saben que no es santo de nuestra devoción) como un mensaje de miedo, y aquí sí creemos haber captado lo que quería decir: No había paridad en un choque de un CAMPEÓN con otro equipo colado a la final por la ventana. La final le dio la razón: paliza de ida y paliza de vuelta, como para que no hablen más.

Valió la pena esperar 14 años para ver un marcador tan apabullante, para demostrarle a la prensa mermelera que el Sporting Cristal es más que cualquier equipo nacional y que a nosotros nadie nos “camisetea” y si alguna vez nos ganan, nuestra revancha será contundente.

Fuerza Cristal!!! El 2019 nos vamos por la estrella número 20 y una buena copa, la hinchada que nunca abandona te acompañará, como siempre.