Es bueno porque fue sufrido. Y un triunfo así -trabajado, luchado, esforzado, difícil- es algo que creo que le va a venir bien al equipo para levantar la moral y entender que el camino que nos queda por delante es así: de lucha constante y esfuerzo total. No es fácil y lo va a ser menos ahora que, de las 15 finales, hemos desperdiciado 2.

Cuando la cabeza de la institución durante todos estos años ha hecho gala de soberbia y autosuficiencia resulta entendible que el equipo también lo muestre. ¡Trabajemos mejor! se les decía a la extinta Comisión de Fútbol y ésta respondía con un “déjame tú a mi que yo sé”. Cuando se le pedía explicaciones por los errores, sacaban el pecho y nos enrostraban que con su trabajo mediocre y chapucero habíamos sumado 3 estrellas en 5 años. Como si no se pudiera pedir más, como si eso fuese todo a lo que podríamos aspirar. Soberbia y autosuficiencia te llevan a la mediocridad.

Uno es hincha, a fin de cuentas, y como hincha que es, quiere creer.

Los últimos dos goles del partido grafican lo que ha sido Sporting Cristal en estos primeros siete meses del 2017.

Juan Aurich es, y por largo, el peor equipo del torneo. Y nosotros lo tuvimos, en varios momentos, contra las cuerdas. Pero eso no bastó. No basta.