En Sporting Cristal no celebramos empates. Ahora, con eso en mente, imagínate nomas cómo habría sido hoy el humo si el resultado habría sido a la inversa. Pero no. En Cristal nadie celebra empates por más que sean como el de ayer.En Sporting Cristal no celebramos empates. Ahora, con eso en mente, imagínate nomas cómo habría sido hoy el humo si el resultado habría sido a la inversa. Pero no. En Cristal nadie celebra empates por más que sean como el de ayer.

Quemaba el sol en el Alberto Gallardo y quemaba también la alegría de la hinchada celeste que se reunió a ver una goleada de su equipo y se iba a almorzar feliz luego de haberla visto. Como antes, como en los viejos tiempos. Sporting Cristal recibiendo a un visitante y llenándole la canasta. Lo de ayer fue un guiño a la nostalgia que me hizo recordar cómo hace 20 años también salía de ese estadio acompañado de mi padre y contentos por haber gritado cinco goles cerveceros

Para un hincha de Sporting Cristal los clásicos no sólo son una oportunidad de ganar, son una oportunidad de demostrar lo que siempre afirmamos: que somos mejores. Ganar uno de estos partidos siempre alegra pero la verdadera felicidad aparece cuando no sólo hemos ganado sino que, además, mostramos superioridad. Y eso fue lo que se vio la noche del sábado en el Nacional.

Fue un partido entretenido, eso sí. Para el equipo contrario fue encomiable lo que hicieron. Para nosotros fue pésimo. La igualdad en el marcador no puede ocultar la verdadera diferencia del nivel en que se encuentra cada equipo. Ellos celebran haber hecho un partido correcto, nosotros estamos viendo que el partido ni siquiera ha sido correcto, ha sido sencillamente malo.

Cinco goles el sábado para aliviar la molestia por los cinco del pasado jueves.