Si no fuera porque entre el segundo y tercer gol (o dicho de otra manera, los primeros 20 del segundo tiempo) hubo un bajón en el juego cervecero, el del pasado domingo habría pasado como uno de los mejores partidos del año. Claro, jugado frente a un rival que parece perder la pelea rumbo al descenso y en un momento en el que el único objetivo de la celeste era mantenerse en posición de Sudamericana.

 

Es precisamente eso: la cercanía del fin del campeonato y la práctica falta de objetivos por los que luchar lo que hace ocioso e inútil un análisis del partido. De nada sirve hoy que Cristian Ortiz haya metido un par de golazos o que Carlos Lobatón haya convertido de tiro libre luego de meses. Son anécdotas. Anécdotas tristes, lo que es peor, que alcanzan para el grito de gol pero no ayudan a superar este mal momento.

En Cristal todos esperamos que sólo termine el campeonato. Un campeonato para el olvido que, precisamente, todos queremos olvidar cuanto antes.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com