Sporting Cristal perdió ajustadamente un partido en el que, sinceramente, debió llevarse una goleada. Triste pero verdadero. Dominado en terreno, en posesión, en intensidad de juego y en número de ocasiones creadas, lo de la Celeste fue bajísimo.

 

Podemos recurrir nuevamente a las excusas de toda la vida. Aquellas de cuyo uso la ex Comisión de Fútbol hizo un arte y una pasión. Podríamos hablar, entonces, de la altura, de la cancha sintética, de la temperatura, quizá incluso de alguna “hostilidad” cajamarquina y otras hierbas del campo. Pero no. A estas alturas ya se tiene en claro que esgrimir excusas lo único que hace es volvernos aún más indignos.

Hay que reconocer que el equipo no estuvo a la altura del partido. Que salvo el gran esfuerzo de Irven Ávila – ayer y hace rato el mejor de los celestes -, lo demás ha sido poco y pobre. Especialmente desde el banco. Pablo Zegarra demostró que le cuesta demasiado acertar durante los partidos. Sus reacciones son tardías y dubitativas. No le leyó la mano a un partido que se mostró complicado desde el inicio y jamás replanteó al equipo para soportar el vendaval que se le venía. En todo caso, era probable que igual se perdiera el partido a pesar de un replanteo pero por lo menos se podría calificar la idea y la intención. Hoy, ni eso.

Lo único que se puede rescatar de todo este desastre es que, resultados más o menos, Sporting Cristal ya aseguró su participación en el Descentralizado del próximo año con lo que nos hemos terminado quedando en ese odioso grupo de los equipos que no tienen nada por qué pelear. Podríamos insistir con Sudamericana, y ojalá así sea, pero con lo que se ve … el sueño se hace tan complicado.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com