Triste momento para la celeste. Triste, pero previsible. La soberbia tiene estos efectos.

 

Entre el minuto 64 y el minuto 72 del partido de ayer, Ayacucho FC nos anotó tres goles. Aún hoy veo las repeticiones de esos minutos y no termino de entender qué es lo que pasó. Ya vendrán otros posts de análisis y se ahondará en este tema pero creo que haríamos mal en pensar que este momento se generó sólo en las acciones puntuales de ese partido o en las decisiones del técnico.

En el mes de octubre del año pasado escribí un post pidiendo la renuncia de Mariano Soso porque, hasta donde se podía ver, el trabajo que intentaba llevar adelante en Sporting Cristal no había prendido ni tenía visos de prender. Tres días después, el equipo le encajó 7 a la Universidad César Vallejo que se iba a segunda. En esa oportunidad, el capitán del equipo -quien no jugó y vio el partido desde la comodidad de una cabina de prensa en el Alberto Gallardo – me mandó decir a la tribuna que quería leer lo que escribiría en ese momento. Evidentemente, no escribí nada. Dos semanas después, fue el mismo equipo – con el capitán en la cancha – el que se escribió a sí mismo recibiendo una goleada de 2 a 5 frente a Deportivo La Bocana.

Al final de la temporada se ganó el título y en el momento de celebración escribí:

Con ese panorama, sería un error garrafal abandonarse a la soberbia. Cristal campeonó porque es Cristal, a fin de cuentas. Pero eso no garantiza nada. El 2017 hay que empezar de nuevo, sobre todo ahora que sabemos que casi todos se van a quedar. Pero hay que empezar desde la humildad de saber que en este año no se ha avanzado nada. De lo contrario, si optan por creer que este título les esta dando la razón, vamos a chocarnos bien feo con la realidad.

Es claro que el 2016 no ha sido un buen año ni tampoco constituye ejemplo de nada. Ni de fútbol ni de manejo. Pero a pesar de eso, en el festejo del título 2016, estuvo Michael Debackey preguntando con soberbia dónde estábamos los que criticamos. Claro, para él – y al parecer para todos en La Florida – las vergüenzas sufridas en Parque Patricios y en el Campeón del Siglo se olvidaron con el título 18 que obtuvimos luego de defender un 0 a 0 de locales frente al FBC Melgar. La soberbia.

Ha sido gracias a esa soberbia por la que, a nosotros que apuntamos el error, nos dijeron mezquinos y amargos. Incluso se llegó a los ridículos extremos de que la cuenta oficial del club dejó de seguir a la página y hay quien afirma que hasta se dio la orden de no permitirnos el ingreso a las instalaciones de La Florida. Nos mandaron decir que ya no éramos los de antes, que nos llenábamos de críticas negativas, que no queríamos ver todo lo bueno que se estaba haciendo y que si antes nos leían, ahora ya no lo iban a hacer porque somos mezquinos y amargos.

La soberbia del dirigente que se cree infalible por triunfos que no han sido suyos. La soberbia del gerente que se indigna ante quien le apunta el error. La soberbia del jugador que se envanece ante un triunfo engañoso.

Y lejos de los votos de que la cordura regrese a La Florida, sólo se vio mas soberbia. En diciembre del 2016 se contrató al amigo y compadre, se consultó refuerzos con los contactos comerciales tras desactivar la secretaría técnica. Se imaginaron que eran superdotados del análisis futbolístico e hicieron lo que les dio la gana.

Hoy, luego de meses de soberbia, la realidad nos da la razón seguramente porque somos mezquinos y amargos. Se pensó que el título 2016 les dio la razón y se golpearon duramente con la realidad. Y con ellos, nosotros. El tiempo demuestra que el motivo de tanto orgullo era mentira. Que los dirigentes sacaban pecho por un logro ocasional y no programático. Las 4 finales en 5 años responden más a méritos individuales que a un verdadero “proyecto”. Poco en común hubo entre el Cristal campeón de Roberto Mosquera y el de Mariano Soso. Menos aún entre el Cristal no campeón de Claudio Vivas con el impresentable Cristal de José del Solar. Tampoco hay continuidad entre el Cristal incipiente de Daniel Ahmed con el Cristal incipiente de Pablo Zegarra. Vamos, ni siquiera hubo continuidad entre el Cristal 2014 de Ahmed con el Cristal 2015 del mismo técnico. Sólo los soberbios que viven mirándose el ombligo pueden entender una suerte de “continuidad” entre ellos. Entonces, sí, fueron 4 finales en 5 años. Pero fueron 4 puntos independientes y no una gran campaña.

Seguramente porque somos mezquinos y amargos es que recordamos que en 5 años no sólo no hemos consolidado una campaña en Copa Libertadores sino que cada año hemos sido menos competitivos. Seguramente porque somos mezquinos y amargos es que advertimos que es casi seguro que el próximo año no jugaremos Copa Libertadores. Seguramente porque somos mezquinos y amargos, criticamos el pobre momento cervecero en vez de alegrarnos de las noticias residuales que el club comparte ahora. El equipo de Play Station borrando una campaña paupérrima. Y si, pues, debe ser que somos mezquinos y amargos. Pero lo triste es que si en La Florida hubiera mas gente mezquina y amarga, tal vez no se hubiera dejado de lado el trabajo y este momento no se estaría viviendo.

Mezquino y amargo es este momento. Este momento que fue creado no en las decisiones de Pablo Zegarra en Ayacucho sino hace meses, años, cuando las personas que se reúnen en las oficinas de La Florida entendieron que son iluminados del fútbol. Este momento se creó cuando pensaron que los triunfos venían por gravedad y no por trabajo. Este momento se creó cuando se planificó la campaña pensando en hacer feliz al amigo y no tanto en mejorar marcas.

Me duele la derrota de ayer. Cristal en su imagen más pálida en años. Y en medio de este dolor por ver a avergonzada mi camiseta sólo tengo un ruego. El ruego de que la soberbia se vaya de La Florida y llegue mas mezquindad y amargura. Porque con mezquindad y amargura dejaremos de creer que vivimos en un mundo ideal. Sin soberbia asumiremos que aún nos falta hacer todo y que hay que empezar a trabajar de nuevo, de cero, porque es casi nada lo que se puede rescatar de lo hecho en los últimos años.

Ojalá que esta dolorosa derrota sea un punto de inicio. Eso es todo lo que espero.

Por: Chalo

Director de www.elcristalconquetemiro.com