El resultado de ayer no hizo sino confirmar que nuestro papel en lo que queda del año es de llevar adelante una transición ordenada. Nuestras opciones reales de pelear el torneo son poquísimas. Nunca hay que tirar la toalla pero, la verdad, yo prefiero pensar que la mejor forma de usar este 2017 es cimentando aquellos puntos que deben ser nuestras fortalezas el próximo año. Y esta resignación dolorosa no es gratuita, se lo debemos a las malas decisiones que un grupo de soberbios señores tomaron de manera irresponsable. Pero de eso ya hemos hablado. Tampoco vamos a seguir hablando de eso toda la vida.

 

Eran 15 finales. Ya vamos desperdiciando 4. A falta de 11 partidos para el fin del Clausura, Sporting Cristal volvió a ceder puntos de local y se quedó con sólo 4 puntos de 12 posibles. La tercera parte. Estamos a 6 del puntero Real Garcilaso, nuestro rival de turno, en un torneo muy corto. Así es difícil, muy difícil.

Ahora, intentando descifrar lo que Cristal nos brindó ayer, debo rescatar algunas cosas. Durante este año le he visto partidos realmente malos a la Celeste. Este no fue uno de esos. Garcilaso respetó a Cristal y no jugó a atacar. Frente a eso, hicimos notoria una superioridad en juego. Me gustó la idea, me gustó que se generara bastante, me gustó que el equipo no se amilanara. Tengo que decir, entonces, que “mal” no se jugó.

Pero tampoco lleguemos al simplismo de decir que si entraba alguna de las que no entraron hubiéramos jugado bien. Sporting Cristal sigue siendo débil. Lo de la defensa no deja tantas dudas, a fin de cuentas Garcilaso casi no nos generó ni una sola opción de gol. Adelante Irven Ávila esta en un buen nivel y Ray Sandoval sigue siendo peligroso aunque ayer, al parecer, se equivocó al ponerse los chimpunes porque no acertó ni un sólo remate. El problema de este Sporting Cristal es el medio.

Y digo que es el mediocampo porque considero que Pablo Zegarra está armando mal su equipo. Es cierto que hay que llevar las cosas con calma pero poner de arranque a Carlos Lobatón, Joel Sánchez y Cristian Ortíz en la cancha es como jugar con 2 jugadores menos. Lo de Loba es irreprochable pero entristece. Hay jugadas que antes eran marca registrada del Capitán y que hoy ya no salen. Eso es entendible, el fin de la carrera está cerca y se nota. A todos le pasó. El entrenador debería cuidar al Capitán y no someterlo innecesariamente a la rechifla. Loba tendrá que entender, Pablo ya pasó por eso, él sabe cómo es ese tema.

Lo de Sanchez es sorprendente. Habilidad tiene pero hay algo en su paso por Sporting Cristal que hace que casi siempre tome la decisión equivocada. Eso mina su rendimiento, el jugador perdió confianza con miras al arco y el hincha ya le perdió paciencia. Lo de Ortiz es diferente, el muchacho no está para el trajín, así de simple. Es posible que sea habilidoso y que tenga buen remate pero jugador de fútbol, no es. No sólo porque juega escondido y le rehuye a la actividad durante el partido sino porque además carece de criterio. Sabiéndose habilidoso, complica las jugadas con lujos innecesarios. De él sólo se puede esperar que termine su préstamo pronto. No estaría de más llamar al Club Atlético Independiente, de repente nos lo quitan de encima antes de lo esperado y el club podría recuperar algo del gasto.

Por el otro lado, es satisfactorio lo de Edhu Oliva. Entró a un partido aún caliente y tuvo un buen rendimiento. Uno se animaría a darle la responsabilidad del titularato pero … su entrenador es el que sabe. Lo que sí no se comprende es la suplencia de Horacio Calcaterra, un jugador que podría hacerle mucho bien a Cristal.

Eso es lo que yo espero de este 2017 ahora que los objetivos se han vuelto tan lejanos. Que Pablo lidere y realice ese recambio generacional que nos sustente la próxima temporada. Esperemos que ese objetivo sí sea auspicioso.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com