Juan Aurich es, y por largo, el peor equipo del torneo. Y nosotros lo tuvimos, en varios momentos, contra las cuerdas. Pero eso no bastó. No basta.

 

El buen juego tiene mucho que ver con lo que Sporting Cristal muestra. Eso tranquiliza. Hemos sabido ver empates a 0 en los que la visita se iba con un punto bajo el brazo ante la inefectividad rimense. Hemos sabido ver equipos de Cristal que no marcaban un gol simplemente porque no generaban nada. Generar opciones de gol no te garantiza la victoria, pero si no las generas, simplemente no vas a ganar nunca. Hay que generar siempre. Y meterlas casi siempre, también.

El domingo Cristal erró un penal, estrelló dos pelotas en los metales y falló varias otras claras. Se generó parejo. Pero no concretamos nada. Y eso pasa factura, pues. No podríamos decir que Cristal jugó bien. Podríamos decir que lo está intentando pero que no pudimos. Entonces, perdimos la oportunidad de sumar puntos en la tabla pero también perdimos la posibilidad de probar soluciones a futuro. Pablo Zegarra se acompañó en la banca con varios muchachos de la cantera pero el único que pudo saltar a la cancha fue Christopher Olivares. Hubiera sido bueno ver sumar minutos a los muchachos. Sobre todo cuando en la cancha hay varios titulares que no justifican la oportunidad que reciben.

Esta fecha trajo el total cierre de cualquier opción cervecera. El título del segundo torneo del año se va a ir a otra tienda. Cristal termina siete meses del año haciendo, recién, el procedimiento de encontrarse como equipo. Estamos haciendo, en agosto, lo que debimos hacer en febrero. Pero, claro, cuando se empieza el año pensando en las cuatro finales en cinco años, cuando te duermes en tus laureles, pasan estas cosas. Hoy somos el alumno rezagado que parece que va a pasar sin pena ni gloria cuando bien pudo haberse ganado el premio excelencia. Pudimos ser algo enorme y no lo fuimos por las decisiones irresponsables. No hay que olvidarse de eso.

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com