Dejemos un momento de hablar de Henry Gambetta. Lo del árbitro fue malo, sí, pero tampoco fue tan malo como lo que pasó en el partido contra Ayacucho FC. Y además porque lo que interesa es que Sporting Cristal regrese a la senda del buen juego. Hablar del árbitro y no de lo pobre que es lo del Cervecero es desviar el debate. Que si estuvieramos jugando una barbaridad y el árbitro nos hace perder los puntos sería una cosa. Pero eso no es lo que está pasando. Estamos jugando mal y ese es el verdadero drama. Lo de Gambetta es accesorio.

 

Hay una sensación que compartí durante el partido y que me parece que grafica lo que fue el partido contra Deportivo Municipal: aún estando 2 a 0, no daba la sensación de que pudieramos manejar el partido. En realidad, lo que se veía en la cancha del Gallardo demostraba lo contrario. Era Municipal quien dominaba y la posibilidad de que descuente, iguale o hasta voltee el marcador era inminente. Cuestión de tiempo. Cristal anotó dos goles pero en todo el partido estuvo mas cerca el gol de la visita que el nuestro.

Eso no quita que se haya notado una intención de rotar el balón con mayor rapidez y algo más de criterio. Pero ese es un logro que se debe ver en los amistosos de pretemporada, no en partidos de mitad del campeonato. El equipo está aún intentando frenar su involución y hasta ahora no lo logra. Aunque parece que esta empezando a bajar la velocidad con que retrocedemos.

Otra cosa que advertí es la falta total de mediocampo. Todos los jugadores de ese sector están debajo de un nivel de competencia. No digo de su nivel personal porque puede malentenderse. Si el nivel usual de estos jugadores es alto, estar debajo de su nivel puede dar a entender que aún tienen un nivel que les permite competir. Pero ese no es el caso. Hoy en Cristal, todos los jugadores del mediocampo están en un nivel inferior al mínimo para la competencia. Ni Joel Sánchez ni Josepmir Ballón ni Christian Ortiz ni Gabriel Costa ni Carlos Lobatón son lo que solían ser – o lo que se esperaba que fueran. Súmale que Horacio Calcaterra está lesionado y no es opción y que Pedro Aquino se fue. Así es difícil. Un equipo sin mediocampo no tiene como generar y lo que genera es débil, previsible, enclenque.

El empate molesta por lo súbito que fue pero no es, bajo ningún punto de vista, injusto. Por el contrario, si las cosas no se hubieran dado como lo hicieron sino de una forma más lógica, quizá deberíamos estar mas bien conformes por haber evitado que un rival que mostró superioridad de juego no se fuera victorioso del Gallardo. Así estamos. El hecho mismo de que, luego del 2 a 0, Pablo Zegarra decidiera mandar a Renzo Garcés al mediocampo defensivo para intentar cerrar el partido es clarísimo. Lo vió el, lo vimos todos. Había que agradecer el regalo que teníamos y procurar defenderlo. No pudimos.

Y a los que pensamos que el camino para revertir este mal momento era corto, nos cayó un baldazo de realidad. El camino que hay que recorrer para volver a ser un equipo que compita en este torneo que tanto criticamos es aún largo. Curioso, pasamos medio año diciendo que somos demasiado buenos para un torneo tan bajo y lo único que logramos – en vez de empezar a competir en torneos de mayor desafío – es perder competitividad hasta en el ámbito local.

Pero, claro, jugamos tres finales en cinco años. ¿Así es como va la frase, no?

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com