Hubo quienes se alegraron con el triunfo ante Universidad San Martín de Porres y, con esa intención de querer ver el vaso medio lleno, quisieron creer que Sporting Cristal jugó mejor de lo que hizo. Pero los espejismos son eso, espejismos, y el juego medroso y simplón de este equipo no podía soportar mucho tiempo. Dos días después, Real Garcilaso nos demostró que la realidad es más parecida a lo que se vio en Cutervo y no a lo que se quiso ver en el Gallardo.

 

Fue una caída 1 a 0 pero, no hay que dejarnos confundir, bien pudo ser un 6 a 0 justisímo. Con menor posesión y menos remates a puerta, Real Garcilaso controló el partido y se falló goles increíbles. Digamos también que Mauricio Viana sacó por lo menos cuatro pelotas claras de gol. Cierto es que tiene responsabilidad en el gol que nos anotan pero … analicemos.

¿Por qué el arquero sale fuera de su área chica a cortar un centro cuando ahí estaban TODOS los defensas de su equipo? La respuesta es simple: Viana sale a arriesgar porque entiende que la mejor chance para salvar ese peligro es arriesgando él y no dejando que su defensa asuma la responsabilidad. ¿Y por qué lo hace? Pues posiblemente porque sepa algo que ya todos sabemos: que la defensa de Sporting Cristal es de terror. Y entonces el chileno entendió que más le valía arriesgar a salir que quedarse parado en la línea y que lo fusilen. Salió, claro, y se equivocó.

En todo caso, no hay que matar al jugador por esa jugada puntual (a pesar de que no pasa desapercibido que ya van varias, Mauricio). Pero sí debemos notar que, estando casi a finales de junio, Sporting Cristal no puede cuajar una defensa solvente. Seis meses. Medio año con José Del Solar y seguimos con el mismo problema. Bueno, seguimos con el problema pero el problema se ha hecho más grande, eso también hay que decirlo.

Molestó ver a Cristal jugar lentísimo. El equipo cuyos dirigentes se quejan del bajo nivel del fútbol peruano y lo usan como justificación de nuestras derrotas internacionales, fue a Cusco y, lejos de ser coherentes y tratar de imprimirle algo de dignidad y nivel a un torneo paupérrimo, no tuvo mejor idea que jugar trotando. Claro, Cristal colaborando a bajar el nivel del torneo. Que coherente. Es la altura pues. Con la altura toda moral se hace relativa y lo que es malo a 0 msnm es buenísimo a 3200 msnm. En fín.

Pero, más que la pasmosa lentitud con que jugó el equipo, lo que molestó realmente fue el bajísimo nivel de varios jugadores. La jugada que marca todo es un centro que intentó tirar Alexis Rojas en el primer tiempo. Subió con espacio y con posibilidades de pase. En el área estaban dos atacantes rimenses. Rojas la mandó a cualquier lado. Totalmente desviada, se fue al lateral muchos metros atrás de donde estaba la jugada. Así juega Cristal hoy, a la que salga. Sobre eso, Irven Ávila fallándose goles claros, Renzo Garcés mandando al cielo una pelota a tres metros del arco rival y Christian Ortiz fallando pases a jugadores que estaban a tres metros de él, no sorprenden. Esa es la regla de este equipo. Nadie acierta una.

Frente a todo eso, el rendimiento de Viana – que falla una pero acierta seis – sigue siendo sobresaliente. Y eso es lo triste.

En estos casi 10 años hemos visto a Cristal jugar realmente mal varias veces. Pero lo que me parece novedoso es el hecho de que hoy se las hayan arreglado para deconstruir todo lo avanzado. Del Solar ha involucionado a Cristal al punto de que dar dos pases correctos ya parece algo que debe celebrarse.

Y así recibiremos a Alianza Lima este domingo, esperando que ojalá – ojalá – este plantel, que es el mejor plantel del país, se acuerde de cómo jugar. Ojalá estén a la altura y hagan respetar la casa. Ojalá.

Hemos dejado de confiar en el trabajo del entrenador y los jugadores y hemos vuelto a depositar nuestra esperanza en la fe. Así estamos.

¿Alguien sabe si hay alguna iglesia abierta a esta hora?

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com