Pocas veces en nuestra historia hemos tenido un partido de visita tan favorable para ganarlo como el de ayer. Independiente de Santa Fe hizo poquísimo y se mostró como un local temeroso. Pero lo de Sporting Cristal fue deplorable. Pobrísimo por donde se le mire. Los pocos puntos positivos que podemos rescatar se ahogan ante el mar de deficiencias que se vio ayer. Terrible. Un verdadero papelón que mereció – a pesar que el trámite de las acciones sugiera lo contrario – un marcador mas abultado que el 3 a 0 que nos traemos a Lima. Vergonzoso.

Y es que, más que ganarlo Santa Fe, lo perdimos nosotros. Y lo perdimos por: a) no saber ganar un partido; b) hacer precisamente aquellas cosas que te hacen perder un partido. Con la posesión de la pelota nunca generamos real peligro. Cristal llegó o bien de remate de larga distancia (las pocas veces que los remates fueron con dirección) o bien de pelota parada. Cuando se intentaba de juego, lo que se mostró fue demasiado tibio. No dio ni para el “uf”. Y cuando la perdimos, sufrimos demasiado para recuperarla. Dejábamos espacios enormes. Y si a eso le sumas que usualmente la perdimos por nuestros propios errores, entonces el drama se pinta solo.

Y claro, cualquier rival al frente va a aprovechar. Como aprovecharon el irresponsable taco de Jorge Cazulo que regaló el primer gol. Aunque, podríamos debatir, si la jugada que realmente regaló el gol no fue el impreciso pase para atrás de Joel Sanchez o la poca disposición de defender el balón de Carlos Lobatón. Pero ahí, entre qué jugador de Sporting Cristal cometió la peor equivocación, se nos iría el debate.

Hablaremos entonces de pelotas perdidas en salida, de pases de tres metros que van imprecisos, de gambetas innecesarias, de tiros libres mal ejecutados y, otra vez, de jugadores que están jugando para ellos y no para el equipo. Pobrísimo partido de Gabriel Costa que quiere jugar “su” Copa Libertadores y se olvida del equipo. Pobrísimo también lo de Josepmir Ballón que por cada pase que acierta, yerra cinco o seis. Intrascendente de nuevo lo de Ray Sandoval y lo de Christian Ortiz (y pensar que por él dejamos que un club quebrado nos faltase el respeto).

Las cámaras mostraron a Chemo del Solar demasiado ofuscado durante el partido de ayer. Era lo mínimo. El rendimiento de sus jugadores fue para la indignación. Pero, y acá retomamos la discusión, su molestia no puede borrar que él – y sus amigos – fueron quienes armaron este plantel. Entonces, si Ortiz – por ejemplo – resulta ser un jugadorcito intrascendente de esos que sólo destacan en equipos chicos de ligas no competitivas como la nuestra, no es culpa suya, es culpa de quienes lo vieron – lo entrenaron – y no se dieron cuenta que no estaba para el trajín. Pero, claro, como acá estamos entre amigos nadie lo va a decir. Todos nos vamos a palmear la espalda y vamos a pensar – y decirnos – que hicimos lo mejor y que simplemente no se pudo porque no se pudo.

Lamentable. Tras el partido con Santos FC se pensó que el equipo podía competir en esta Copa y no salir a dar este tipo de espectáculos. Ahora sabemos que eso parece ser un espejismo. Cristal tendría que mejorar muchísimo para cambiar su sino en esta Copa. Muchísimo. Y si nos ponemos a pensar que en el Torneo Local tampoco estamos marcando diferencias, que los rivales parecen haber encontrado la manija al equipo de Del Solar, el drama está armado.

Se vienen 2 semanas de receso, esperemos que Del Solar pueda tener autocrítica y ver los problemas – y las soluciones – de su equipo. Esperemos. Porque, claro, ¿quién más le puede apuntar los errores? Si entre amigos lo correcto es dejarse pasar cosas, ¿no?

Por: Chalo
Director de www.elcristalconquetemiro.com