Hay una historia que no sé si será cierta pero que me parece que se aplica a gran cantidad de casos. Dice que cuando un nuevo emperador romano ascendía al cargo y estrenaba su investidura en un paseo por Roma, había siempre un hombre a su lado que, susurrándole al oído, le recordaba que era mortal. Así dicen. A mi – obvio – no me consta.

 

Siento, en todo caso, que la moraleja se aplica. Sporting Cristal viene haciendo una temporada memorable, rompe records y juega buen fútbol. Pareciera que nada se interpone entre este presente cervecero y el premio merecido que espera al final del camino. Pero aún hay trecho por recorrer y lo peor que puede pasar es pensar que las cosas caen por gravedad. Entonces, la caída de ayer frente a Unión Comercio, me supo a ese sujeto que se ponía atrás del César a recordarle su mortalidad. Una caída que nos recuerda que aún no hemos ganado nada y que si empezamos a caminar en la nubes podemos quedarnos sin nada. Un golpe de realidad, a fin de cuentas.

El primer error que se debe evitar es el creer que la derrota de ayer se debió sólo a un tiro libre afortunado. Muchos celebran el golazo de Willyam Mimbela y con razón. Pero a mi no se me va el hecho de que, en realidad, el tiro no fue ni debajo ni al costado ni sobre la barrera. Fue a la barrera. Eso, en el 95% de las veces, rebota en el jugador y listo. Que la jugada tuvo fortuna es clarísimo. Pero es ahí donde hay que zafarse del error. Que nos ganaron con una jugada afortunada, sí. Que la derrota cervecera sea accidental y producto de la mala fortuna, no. Unión Comercio nos superó por largos momentos durante todo el partido. Por lo pronto, los primeros 10 minutos fueron de terror y el local lanzó una afuera y otra pegó al palo con el arco cervecero desprotegido. Para muestra, un botón.

Unión Comercio viene jugando bien hace varios partidos. Tiene un nuevo entrenador que, desde que llegó, le puso algo al equipo sanmartinense que lo ha hecho alejarse de los puestos de descenso y acercarse a una posible Sudamericana. Y con la confianza de partidos ya hechos – y con la intención de dedicarle el resultado al compañero que murió trágicamente en la víspera del enfrentamiento – no regalaron nada, ajustaron a Cristal, lo sacaron de su confort, lo pusieron en problemas y le ganaron bien.

Y Cristal, hay que decirlo, se dejó ganar. Promediando el segundo tiempo, luego de que empatamos el partido, se sintió que el resto físico del equipo comerciante no iba a alcanzar. Entonces la delantera empezó a divertirse. Gabriel Costa es un jugadorazo y viene teniendo un rendimiento espectacular pero a veces, como ayer, cae en la tentación de divertirse y sobrar. Desperdicia ocasiones que él mismo genera y eso termina jugando en contra. Su rendimiento hace que no podamos dejar de aplaudirle esta temporada pero creo que sí amerita pausar un poco los aplausos y pedirle mas cabeza en momentos difíciles. Los lujos en la cancha, como los oles de la tribuna, hay que guardarlos para cuando los resultados estén definidos, no cuando están aún reñidos.

La derrota fastidia como cualquier otra. En Cristal nos gusta ganar y estamos acostumbrados a eso. Pero tampoco creo que haya que hacer demasiado drama. Lo que hay que hacer es reaccionar. El domingo visitamos al último campeón y debemos demostrar más de lo que hemos demostrado ayer. Un partido perdido puede pasar, dos partidos perdidos ya es una mala racha. Y este Cristal no está para tener malas rachas.

Por> Chalo
Director de elcristalconquetemiro.pe