Fue un partido entretenido, eso sí. Para el equipo contrario fue encomiable lo que hicieron. Para nosotros fue pésimo. La igualdad en el marcador no puede ocultar la verdadera diferencia del nivel en que se encuentra cada equipo. Ellos celebran haber hecho un partido correcto, nosotros estamos viendo que el partido ni siquiera ha sido correcto, ha sido sencillamente malo.

 

¿Por qué fue malo?

Porque Sporting Cristal se dejó llevar al juego del rival. En vez de adueñarse del balón e intentar explotar lo que mejores resultados nos da (el juego de traslado), sucumbió al juego físico del rival y apostó a los balonazos. Así difícil. Digamos mas bien que Emanuel Herrera está en estado de gracia y que Renzo Revoredo le puso el balón preciso para que aproveche un espacio. Pero de ahí, Cristal no jugó a lo Cristal y quiso ganar el partido a lo Universitario. No nos encaja ese juego. Lanzar el pelotazo, no transitar el balón por el mediocampo, acortar el camino hacia el 9 y evitar pasar por los jugadores que tienen que hacer rico el fútbol. Ese “ahorro” de juego se vio en el hecho de que, salvo cuando Costa se tiraba al medio, los extremos aportaron poco al juego ofensivo.

También estuvo mal Cristal en las decisiones que se tomaron durante el juego. Se abusó de la posesión del balón por parte de algunos jugadores y se perdieron balones absurdos. Si el equipo no es preciso, poco es lo que se puede hacer. Preocupa esa falta de precisión. Preocupa aún mas que los errores defensivos reiterativos como el gol de pelota parada que nuevamente nos encajan. No sólo nos anotan desde un córner sino que, además, el que añade la pelota lo hace, otra vez, con una libertad alarmante. Esas jugadas de táctica fija no están siendo bien atendidas.

Es un partido que deja mucha tela por cortar y confiamos que, en el receso que se aproxima, Mario Salas empiece a corregir. No es poco lo que ha hecho el Comandante hasta ahora para lograr que Cristal juegue de la manera cómo lo esta haciendo. Pero su labor aún es ardua porque faltan varios puntos que corregir.

Mención especial para el árbitro complaciente que tocó ayer. La principal crítica no va por la disparidad de criterio o por el manifiesto error de apreciación de diversas jugadas. Lo que preocupa es la cobardía para pintar las cosas como son a jugadores que ensucian el partido. Que el capitán del rival haya terminado el partido en la cancha luego de lo que pegó es un antecedente nefasto para el fútbol nacional.

Al final de la primera rueda, Cristal llega en primer lugar y pisando firme con miras a ganar este primer torneo del año. El nivel no debe estancarse, hay que mejorar aún mas.