Hay una historia que no sé si será cierta pero que me parece que se aplica a gran cantidad de casos. Dice que cuando un nuevo emperador romano ascendía al cargo y estrenaba su investidura en un paseo por Roma, había siempre un hombre a su lado que, susurrándole al oído, le recordaba que era mortal. Así dicen. A mi – obvio – no me consta.

El Gallardo abrió sus puertas para el pueblo celeste y, con un buen marco y un lindo espectáculo, Sporting Cristal le sacó brillo a su condición de campeón del Torneo Apertura 2018. O ganador. O lo que tu quieras decirle. De haber sido el mejor en un torneo oficial más. Linda costumbre cervecera que se repite con regularidad. Y a cambio de todo eso vimos un partido entretenido que se definió a favor del Más Querido en el tiempo añadido, cuando ya todos daban por sentado el empate.

El gol de Emanuel Herrera fue la imagen de este partido de Sporting Cristal. La definición tuvo mucho que ver con suerte.

Hay partidos en los que se puede identificar cuál fue el momento en que todo cambió. Este fue uno de ellos y el ingreso de Horacio Calcaterra hizo que todo cambiara. Sporting Cristal venía dominando a su rival pero su dominio se hacía infructuoso, dificultado por los pocos espacios que encontraba en ataque. Universidad San Martín de Porres, conocedor de la potencia cervecera ya que no en vano los hemos goleado dos veces en lo que va del año (9 goles de Cristal contra sólo 2 de ellos), salió a cuidarse atrás y ver si nos cogía mal parados. Lo segundo no lo hizo. Lo primero sí. Y tanto se cuidó que cada avance cervecero fue un camino de espinas. Difícil dar limpia una pelota o armar una jugada en ataque. Nuestros intentos quedaron en eso. Pero también hay que decir que es genial que a Cristal ya no lo cojan mal parado. Lo que hasta el año pasado era una situación eterna, ahora es algo difícil, raro. La dupla de centrales viene mostrando suficiencia hace varios partidos.

Como no hay plazo que no venza ni deuda que no se pague, ayer volvió Sporting Cristal para alegrar los corazones de sus hinchas. Luego de 40 días de para, la Celeste del Rímac recibió a FBC Melgar para continuar en la brega por este Torneo Apertura que viene complicado. Y el partido pintaba bonito, ¿eh? Melgar es un rival dificil, con pretensiones, y Cristal debía ahuyentar las preocupaciones que dejaron los últimos partidos antes de la para. ¿Recuerdan? Caída injusta frente a Alianza Lima, victoria ante Municipal sin convencer, goleada contra Real Garcilaso de local y empate de visita contra Comerciantes Unidos. No estuvo sobrada la mano entonces. La esperanza era que Cristal se sacudiera y mostrara su mejor cara. Tarea ambiciosa porque, en lo que va del año, este Cristal del Comandante Salas ha sabido dar tardes muy buenas.