El Torneo Apertura empezó con un buen partido. Sport Boys lo preparó. Wilmar Valencia cumplió la promesa que hizo cuando tomó el buzo rosado y demostró que estudió al equipo del Comandante Mario Salas. La Misilera hizo su mejor partido del año y se las apañó para sacar a Sporting Cristal de su juego. Durante varios minutos, específicamente los primeros 20 del segundo tiempo, Cristal atinó a muy poco y dio los minutos más flojos de todo lo que ha mostrado en este año. Mérito del local.

En Sporting Cristal no celebramos empates. Ahora, con eso en mente, imagínate nomas cómo habría sido hoy el humo si el resultado habría sido a la inversa. Pero no. En Cristal nadie celebra empates por más que sean como el de ayer.En Sporting Cristal no celebramos empates. Ahora, con eso en mente, imagínate nomas cómo habría sido hoy el humo si el resultado habría sido a la inversa. Pero no. En Cristal nadie celebra empates por más que sean como el de ayer.

Quemaba el sol en el Alberto Gallardo y quemaba también la alegría de la hinchada celeste que se reunió a ver una goleada de su equipo y se iba a almorzar feliz luego de haberla visto. Como antes, como en los viejos tiempos. Sporting Cristal recibiendo a un visitante y llenándole la canasta. Lo de ayer fue un guiño a la nostalgia que me hizo recordar cómo hace 20 años también salía de ese estadio acompañado de mi padre y contentos por haber gritado cinco goles cerveceros

Para un hincha de Sporting Cristal los clásicos no sólo son una oportunidad de ganar, son una oportunidad de demostrar lo que siempre afirmamos: que somos mejores. Ganar uno de estos partidos siempre alegra pero la verdadera felicidad aparece cuando no sólo hemos ganado sino que, además, mostramos superioridad. Y eso fue lo que se vio la noche del sábado en el Nacional.