Dejemos un momento de hablar de Henry Gambetta. Lo del árbitro fue malo, sí, pero tampoco fue tan malo como lo que pasó en el partido contra Ayacucho FC. Y además porque lo que interesa es que Sporting Cristal regrese a la senda del buen juego. Hablar del árbitro y no de lo pobre que es lo del Cervecero es desviar el debate. Que si estuvieramos jugando una barbaridad y el árbitro nos hace perder los puntos sería una cosa. Pero eso no es lo que está pasando. Estamos jugando mal y ese es el verdadero drama. Lo de Gambetta es accesorio.

 

 

En la expectativa de todos, el cambio no sólo iba a darse sino que, además, iba a ser radical. Íbamos a ver otro Sporting Cristal, otro equipo, otra formación. Pero esa expectativa era vana. Para Pablo Zegarra, y hay que coincidir con él, hubiera sido irresponsable mandar un equipo totalmente distinto al que venía jugando. Y lo hubiera sido porque ya habíamos perdido bastantes puntos y ganar era imperativo por diversas razones: Para acabar la mala racha, para no rezagarse en la tabla, para empezar a recuperar puntos con miras a meternos en la competencia por el Apertura. Todo eso. Y entonces, no es momento de desarmar sino de empezar a trabajar con lo que se tiene.

Hubo quienes se alegraron con el triunfo ante Universidad San Martín de Porres y, con esa intención de querer ver el vaso medio lleno, quisieron creer que Sporting Cristal jugó mejor de lo que hizo. Pero los espejismos son eso, espejismos, y el juego medroso y simplón de este equipo no podía soportar mucho tiempo. Dos días después, Real Garcilaso nos demostró que la realidad es más parecida a lo que se vio en Cutervo y no a lo que se quiso ver en el Gallardo.

En los últimos años han sido varios los partidos en los que Sporting Cristal mereció ganar y no pudo. Partidos en los que no terminábamos de entender cómo es que no pudimos hacernos con los puntos.

Como siempre, las excusas para minimizar esta vergonzosa derrota de Sporting Cristal están a la orden del día. Antes nos las lanzaban en comunicados oficiales del club. Hoy tenemos además a los los profesionales de las redes sociales que manejan perfiles dedicados a convencernos a los hinchas de Cristal que el equipo no está mal sino que nosotros somos o muy mezquinos o muy ignorantes o, casi siempre, ambas cosas a la vez.